«Jurassic World : Dominion», la excusa perfecta para abusar de la nostalgia

Los dinosaurios vuelven a tomar control de las salas de cine con el estreno de “Jurassic World: Dominion”, el cual llega antes a la salas en México este 1 de junio, el cierre de la trilogía iniciada en el año 2015 y que, a su vez, une a dos sagas de Jurassic bajo la dirección de Colin Trevorrow, en una de las películas más esperadas por todos los fanáticos de esta franquicia.

La cinta nos localiza cuatro años después de que la Isla Nublar fue destruida. Los dinosaurios ahora viven y cazan entre los humanos alrededor del mundo. Este frágil balance cambiará el futuro y determinará, de una vez por todas, si los seres humanos seguirán siendo los depredadores del ápice en un planeta que ahora comparten con las criaturas más temibles de la historia.

En un primer momento, esta película se puede concebir como un pretexto para poder sacar más provecho a la franquicia, debido a su poca propuesta creativa que no profundiza en un tema en específico más que él de dar un mensaje contundente acerca del tráfico de animales y la manera en que grandes corporaciones tienen el objetivo de oprimir a la sociedad a través de la manipulación y el control. Fuera de eso tenemos algunos otros temas que no terminan por desarrollarse a plenitud y se resuelven sin mucho problema.

Sus múltiples giros de trama poco sustentados, terminan por convertirse en la excusa perfecta para unir a dos generaciones, la de Chris Pratt y Bryce Dallas Howard junto con Laura Dern, Jeff Goldblum y Sam Neill, un encuentro que carece de solidez argumental pero que termina por suceder dentro de la historia, la manera de presentarlos se siente forzada para que pueda ocurrir.

Una vez más, el filme encuentra su fortaleza en hacer múltiples guiños y referencias a pasadas entregas, sobre todo de la primer Jurassic Park, y los coloca en lugares y situaciones que de nueva cuenta no tienen mucho sentido en cuanto a la narrativa pero que termina por funcionar por el mero hecho de que la nostalgia es el mayor recurso de esta película a través de diversos objetos y por supuesto del regreso de los clásicos personajes de la primera saga.

El ritmo se sostiene a través de las clásicas secuencias de persecución de diferentes dinosaurios, en diversos momentos y situaciones, haciendo eco una vez más a la primera cinta de la franquicia, porque no importa cuántas veces repitan la misma fórmula, precisamente ver dinosaurios persiguiendo y peleando es lo que quieren ver los fanáticos en pantalla.

Muy a pesar de sus fallas en la historia, en donde pasa de todo y nada y llega a ningún lado, podemos encontrar la principal motivación del filme, la cual es la de entregar una historia que se convierta en una excusa perfecta para unir a los viejos personajes con los nuevos y verlos interactuar en la pantalla. Algo que va dirigido específicamente a todos los fans, un sueño hecho realidad a quienes han seguido esta franquicia desde 1993, sin importar si la historia tiene sentido o no, cumple con entregar lo que el público quiere ver.

Se podría considerar esta nueva entrega como algo no apto para todos, en el sentido de que podría decepcionar por no encontrar propuestas nuevas, pero como un caso similar a la franquicia de “Rápidos y Furiosos”, la cinta no vende historias, ni mucho menos pretende indagar a profundidad en los mensajes que propone, sino que solo muestra dinosaurios peleando o persiguiendo a los personajes y así en toda la película, lo que se podría considerar una acierto para quienes no quieren reflexionar sino que solo quieren ver, pero a su vez, podría ser un gran desacierto para el público más exigente que pretende encontrar un mensaje claro y contundente para la sociedad.