La lactosa, gran aliada para tu bebé

La ingesta de lactosa en los lactantes y los niños puede aumentar su resistencia a las infecciones intestinales y contribuir al mantenimiento de una microbiota (flora intestinal) saludable.

La lactosa promueve el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas, tales como bifidobacterium y lactobacilos. Estos tipos de bacterias producen ácido láctico a partir de la lactosa y su crecimiento contribuye al equilibrio intestinal, reduciendo el crecimiento de bacterias potencialmente patógenas.

Además, genera un suministro prolongado de energía debido a que se hidroliza (ruptura de las moléculas) lentamente en el cuerpo, aumenta la absorción de minerales como el calcio, el magnesio y el zinc, contribuye a mantener una microbiota intestinal saludable, y tiene un efecto mínimo en la producción de caries dentales, en comparación con otros carbohidratos simples.

La lactosa tiene un índice glucémico relativamente bajo, por lo que este carbohidrato puede ser beneficioso para los niños que deben cuidar su consumo de glucosa.[1] Por eso, siempre es importante que los niños y niñas consuman lactosa a la par que lleven una dieta equilibrada, según la recomendación de la Organización de las Nacionales Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

“Durante varios años, México ha encabezado las estadísticas en obesidad infantil, es por eso que estamos comprometidos con la buena salud y nutrición adecuada de los niños mexicanos. Por lo que nuestros productos no contienen azúcares añadidos y son 100% lactosa”, aseguró Mario Sánchez, director general de Nutrición Sanulac México.