«Creed III», el boxeo como inagotable fuente de historias

Michael B. Jordan regresa a la pantalla grande como «Adonis Creed», en «Creed III», la tercera entrega de esta saga boxística. En esta ocasión no sólo estelariza, también debuta como director. Ya sin la presencia de Sylvester Stallone como «Rocky Balboa», el mentor de «Creed» (por probemas entre el histrión y el productor Irwin Winkler), B. Jordan no requiere compartir el estrellato, aunque se echa una batalla de torsos contra Jonathan Majors, quien da vida a «Damian Anderson».

Así, la historia se remonta a 2002 cuando «Creed» y «Anderson» eran adolescentes, sin embargo, una mala pasada hace que el destino de ambos se separe, enviando a la cárcel a la joven promesa del boxeo,»Anderson», y a «Creed» a un camino que lo conducirá a la gloria. Tras 18 años, «Anderson» sale de prisión para buscar a su otrora amigo y pedirle una oportunidad como pugilista, misma que «Adonis» le brindará ante un sentimiento de culpabilidad, sin embargo, semejante decisión los llevará a un combate decisivo sobre el ring.

Si bien Jordan se luce como realizador cuidando cada escena del filme, incluyendo una secuencia nunca antes vista sobre el cuadrilatero en este tipo de cintas, poco pudo hacer ante un guion repititivo y de momentos chabacanos, al estilo de una telenovela. Se percibe una «gran inspiración» en «Rocky III» (Stallone, 1982), no sólo en lo tocante a que «Creed» deba enfrentar a un rival menos espectacular que sus antecesores («Rocky» encara a un bully de poca monta en aquel filme), también a la serie de altibajos en su vida, con su «Adrian»,,, perdón… su «Bianca» (Tessa Thompson) y su pequela hija.

Aunque parece inagotable la inspiración que el Séptimo Arte obtiene del box, es necesario ya descansar esta franquicia, que para ser sinceros echó toda la carne al asador con la segunda parte, en la que «Viktor» (Florian Munteanu), el hijo de Iván Drago» (Dolph Lundgren), éste último autor de la muerte del padre de «Adonis», «Apollo Creed» (Carl Weathers), se enfrenta con el heredero del apellido «Creed». Ante tal y explosivo choque, esta película es menos tensa, más predecible, generadora de escasas emociones.