5 reglas infalibles para motociclistas

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Hay algo distinto en rodar bajo la lluvia. El asfalto se transforma, el aire se enfría y cada maniobra exige más atención. Para quienes se mueven sobre dos ruedas, la temporada de lluvias además de ser un cambio de clima: es una prueba de preparación, técnica y temple.

Saber cómo conducir en este fenómeno atmosférico y bajo sus condiciones requiere conocer algunos principios, avalados por Royal Enfield, fabricante de motocicletas a nivel mundial, que pueden marcar la diferencia.

1. El equipo no es opcional

El casco integral —o casco completo— es el blindaje del cerebro. Por eso, más allá de cualquier norma, es importante siempre tener protegida la cabeza y debe ser con un casco certificado. Un ejemplo destacado es el Street Prime Divider, casco homologado con las certificaciones ISI, ECE y DOT para garantizar una seguridad superior en cada trayecto.

A su lado, el resto del equipo cumple funciones igual de importantes: una chamarra y pantalones impermeables con protecciones, guantes y botas antideslizantes mantienen el cuerpo seco, la movilidad intacta y la concentración en el camino, incluso en trayectos cortos.

2. Frenar no es detenerse: es calcular

Con el pavimento mojado, frenar mal puede ser tan peligroso como no frenar. La clave está en anticipar y dosificar: no se trata de apretar de golpe, sino de ir desacelerando poco a poco, bajando marchas con suavidad —por ejemplo, de cuarta a tercera, luego a segunda, y finalmente a primera— hasta reducir la velocidad sin sobresaltos.

Usar ambos frenos, el delantero y el trasero, de forma equilibrada, mejora la estabilidad y evita bloqueos repentinos. Todas las motocicletas del legendario fabricante de origen británico están equipadas con frenos ABS de doble canal que ofrecen una ventaja técnica clara: ayudan a mantener el control en superficies resbaladizas y pueden ser decisivas para evitar un derrape en el desafiante asfalto.

3. Leer el camino es anticipar lo invisible

La lluvia convierte el asfalto en un escenario incierto. Entre charcos, manchas de aceite, tapas metálicas y hojas mojadas, cualquier descuido puede traducirse en pérdida de tracción. Anticiparse es clave: mantener la vista al frente, reducir la velocidad con tiempo y elegir tu trayectoria antes de cada maniobra.

Hoy, la tecnología también ayuda a anticipar. Modelos como la GRR 450Himalayan 450 y Bear 650, que son parte del portafolio de Royal Enfield en México, que integran una pantalla TFT con conectividad móvil, lo que permite seguir la ruta desde el panel sin tener que sacar el teléfono ni detenerse en plena vía. A esto se le suma su sistema de encendido automático de luces. Definitivamente, saber hacia dónde vas y cómo llegar, sin distracciones, es también una forma de emprender el camino con más seguridad.

4. El agarre empieza en las llantas

Nada conecta más al motociclista con el camino que el estado de sus neumáticos. Es fundamental verificar que la presión sea la adecuada y que el dibujo tenga la profundidad suficiente para desalojar el agua de forma eficiente. También se recomienda lubricar la cadena con frecuencia, ya que la lluvia arrastra la grasa y puede provocar desgaste o fallos inesperados. Por ello, Royal Enfield ofrece a sus clientes el primer año de servicio gratuito y el Borderless Warranty Program, que brinda apoyo previo a sus salidas de viaje para que puedan rodar con tranquilidad en cualquier parte del mundo.

5. Tener la motocicleta en perfecto estado mecanico

Para Royal Enfield, rodar no solo implica libertad y estilo, sino también hacerlo con seguridad. La marca promueve una cultura de mantenimiento responsable, reconociendo que una motocicleta en buen estado es esencial para disfrutar cada kilómetro con confianza.

Por ello, recomienda a sus clientes visitar los talleres autorizados de forma periódica, no solo para mantener un rendimiento óptimo, sino también para prevenir posibles fallos que puedan comprometer la seguridad en carretera.

Entre las buenas prácticas de mantenimiento destacan:

  • Cada 1,000 km: Verificación de niveles de aceite, presión de llantas y tensión de la cadena.
  • A los 3,000, 5,000 y 10,000 km: Cambio de aceite y limpieza del filtro de aire.
  • Cada 5,000 km: Revisión completa del sistema de frenos y ajuste de cadena.
  • Cada 20,000 km: Cambio de bujías y revisión del sistema eléctrico.

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