Viajar mientras se trabaja, la nueva forma de moverse entre los jóvenes
Enero ya no es solo el mes del regreso a la rutina. Para muchas personas se ha convertido en el inicio de una forma distinta de viajar, una donde el trabajo y el descanso conviven sin una frontera.
Hay quienes alargan una estancia unos días más, quienes cambian la oficina por una cafetería en otra ciudad o quienes deciden moverse sin una fecha de regreso estricta. No es turismo tradicional ni encaja por completo en la figura clásica del nómada digital, es un perfil híbrido que está transformando la manera de planear los viajes.
Este tipo de viajero suele aparecer con más fuerza después de las fiestas decembrinas. Enero ofrece tarifas más accesibles, menor saturación y una sensación de inicio que invita a probar algo distinto.
Según un estudio de Airbnb, más del 30 por ciento de las estancias reservadas a nivel global ya superan las 28 noches, una tendencia que se intensificó tras la pandemia y que se ha mantenido estable en los últimos años. Muchas de esas reservas no responden a vacaciones largas, sino a personas que trabajan de forma remota y deciden cambiar de entorno sin desconectarse del todo.
Ese comportamiento no ocurre en el vacío. Datos de McKinsey indican que cerca del 35 por ciento de los trabajadores con posibilidad de trabajo remoto buscan activamente combinar viajes con sus responsabilidades profesionales al menos una vez al año.
No buscan mudarse de forma permanente ni vivir en constante desplazamiento, pero sí flexibilidad para extender estancias, moverse entre ciudades o aprovechar temporadas bajas sin pedir vacaciones formales.
IATI Seguros observa que cuando el trabajo acompaña al viaje, las dinámicas se transforman, pues los trayectos se vuelven más largos, los planes menos definidos y la agenda más abierta. También se trabaja por la mañana y se explora por la tarde, se cambia de ciudad cada pocas semanas o se permanece más tiempo en un mismo lugar.
“La experiencia gana libertad, aunque también suma variables que antes no estaban tan presentes. Una enfermedad leve, una falla en la conexión o un imprevisto médico pueden impactar no solo el viaje, también la jornada laboral”, afirma Alfonso Calzado, CEO de IATI Seguros.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, el trabajo remoto transfronterizo crecerá de forma sostenida en los próximos años, especialmente entre personas de 25 a 45 años. Este grupo tiende a priorizar experiencias sobre bienes materiales y a tomar decisiones de viaje fuera de los calendarios tradicionales.
En América Latina, distintos estudios de mercado coinciden en que una proporción cada vez mayor de trabajadores remotos considera extender viajes para trabajar desde otros destinos, aunque no se identifique como nómada digital.
En ese contexto, la seguridad adquiere un significado distinto. Ya no se piensa únicamente en cubrir unas vacaciones de una o dos semanas, se necesita respaldo para estancias más largas, movimientos constantes y actividades que van más allá del turismo convencional, ya sean caminatas, deportes al aire libre, traslados frecuentes y una vida cotidiana que sucede lejos de casa, el seguro de viaje empieza a funcionar como un acompañamiento continuo dentro de una forma de vida más móvil.
En México, datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros muestran un crecimiento sostenido en la contratación de pólizas, incluso fuera de los periodos vacacionales tradicionales.
Para IATI Seguros, este viajero híbrido representa uno de los cambios más claros en la industria. Personas que no quieren sentirse atadas a fechas rígidas y que tampoco están dispuestas a viajar sin respaldo para lo que seguros como IATI Estrella, IATI Escapadas y IATI Mochilero se adecúan a las necesidades de cada viajero.
“Cada vez vemos más personas que no viajan para desconectarse por completo, buscan vivir de otra manera mientras mantienen su actividad profesional. Nuestro reto es acompañar esa movilidad sin fricciones, entendiendo que el viaje ya no tiene un inicio y un final tan definidos como antes”, concluye Alfonso Calzado, CEO de IATI Seguros.

