No te pierdas Hoppers: Operación Castor, todo lo que está bien de una película animada
Por Aide Ortega
Bastante se le ha juzgado a Disney y a Pixar por su aparente falta de innovación en los últimos años. Cada nuevo estreno llega acompañado de la misma pregunta: ¿sigue siendo el estudio capaz de sorprender o vive de su prestigio pasado? Y cuando intenta moverse fuera de su zona de confort, la crítica suele señalar que sus propuestas carecen de impacto o se sienten demasiado seguras. En ese contexto, este año podría marcar un pequeño punto de inflexión con Hoppers: Operación Castor
Dirigida y escrita por Daniel Chong, Hoppers es una cinta animada de comedia, en la que conoceremos a Mabel, una joven que busca rescatar un lago, El Claro, de las manos de Jerry “El Alcalde”, quien está construyendo una autopista. Así como en cierta película de alienígenas azules, Mabel descubre una tecnología en la que puede transferir su mente en un castor robótico, permitiendo infiltrarse entre los animales y así pedirles que la ayuden a rescatar ese lugar que es tan preciado para ella.
La animación es pulida, colorida y llena de pequeños detalles que enriquecen el mundo natural donde se desarrolla la trama. El agua, el pelaje de los animales y los entornos boscosos lucen especialmente cuidados. Sin embargo, esa virtud técnica, aunque admirable, ya no sorprende como antes; en Pixar se ha vuelto el estándar mínimo esperado.
Si bien el ritmo es ágil y el humor funciona en varios momentos, la historia se apoya demasiado en fórmulas conocidas del estudio: la heroína idealista, el villano caricaturesco y el mensaje ecológico subrayado. La premisa del “intercambio de mente” abre posibilidades interesantes, que exploran profundidad y se arriesgan.
Finalmente, hay que decir, la película cumple con su objetivo principal: entretener. Sus casi dos horas transcurren con fluidez, los personajes son carismáticos y hay secuencias de comedia que conectan bien con el público familiar, simples razones para no perdérsela.

