Artritis reumatoide y trombosis: la importancia de una atención integral

Alrededor de 2.1 millones de personas viven con artritis reumatoide en México. Estudios señalan que quienes padecen esta enfermedad pueden tener entre 50% y 100% más riesgo de tromboembolismo venoso que la población general.
La artritis reumatoide y la trombosis representan dos retos importantes para la salud en México. Además del daño que puede provocar en las articulaciones, la artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria crónica que puede afectar otros sistemas del organismo y relacionarse con un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares y trombóticas.
En México, se estima que alrededor de 2.1 millones de personas viven con artritis reumatoide, equivalente a aproximadamente 1.6% de la población. La enfermedad afecta principalmente a mujeres y suele diagnosticarse entre los 35 y 50 años, aunque también puede presentarse a edades más tempranas.
La relación entre inflamación y riesgo trombótico
Una revisión publicada en 2026 por Oxford Academic señala que las personas con artritis reumatoide pueden presentar entre 50% y 100% más riesgo de desarrollar tromboembolismo venoso que la población general.
Esta asociación se ha relacionado con distintos mecanismos, entre ellos la inflamación crónica, la disfunción del endotelio, la activación plaquetaria y las alteraciones en los procesos de coagulación y fibrinólisis. El riesgo también puede aumentar cuando la enfermedad presenta una mayor actividad inflamatoria.
Sin embargo, esta relación no significa que la artritis reumatoide provoque directamente una trombosis en todas las personas que viven con el padecimiento.
“La relación entre ambas condiciones no significa que la artritis reumatoide provoque directamente una trombosis. En realidad, las personas que viven con esta enfermedad deben contar con un seguimiento médico que considere su estado general y sus factores de riesgo, ya que la inflamación persistente puede involucrar distintos sistemas del organismo”, explicó el doctor Carlos Villalvazo, vocero de PiSA Farmacéutica.
Identificar las señales de alerta
El tromboembolismo venoso comprende principalmente dos condiciones: la trombosis venosa profunda, que suele afectar las venas profundas de las piernas, y la embolia pulmonar, que ocurre cuando un coágulo bloquea una arteria de los pulmones.
Entre los factores que pueden aumentar el riesgo se encuentran la inmovilidad prolongada, algunas cirugías, la hospitalización y los antecedentes de trombosis.
El especialista advirtió que el dolor o aumento repentino de volumen en una extremidad, los cambios de coloración o temperatura en una pierna, así como la dificultad respiratoria súbita o el dolor en el pecho, requieren atención médica inmediata.
La identificación temprana de la artritis reumatoide y el control adecuado de la inflamación son fundamentales para reducir el daño articular y vigilar otros riesgos asociados. Por ello, un abordaje integral debe considerar no solo los síntomas articulares, sino también la salud general y los factores que podrían favorecer complicaciones.
La información fue difundida por PiSA Farmacéutica como parte de un llamado a fortalecer la atención y el seguimiento médico de las personas que viven con enfermedades inflamatorias crónicas.

