Jason Statham vuelve a la acción, ¿con un drama?: El Guardián: Último refugio
Por Aide Ortega
Dentro del cine de acción contemporáneo, Jason Statham se ha consolidado como uno de los rostros más reconocibles del género. Y, en años recientes, el actor ha tomado un camino por papeles que comparten un rasgo en común: hombres solitarios que terminan convirtiéndose en protectores de alguna causa o de alguien que necesita ayuda.
Y justo es El Guardián: Último Refugio la nueva apuesta de Statham, en donde lo vemos como Michael Mason, un exasesino del gobierno británico que vive aislado frente a la costa de Escocia, el cuál se ve obligado a enfrentar su pasado mientras protege a Jessie, quien se queda sola tras perder a la única familia que tenía, generando que Mason salga de su zona de confort y luche contra gente muy poderosa con tal de salvarle la vida a la joven.
Uno de los aspectos más interesantes de la cinta es la forma en que construye la tensión alrededor de su personaje principal, llevándolo al límite conforme va avanzando su rol de protector, además de mostrar un enfoque más humano de este, dentro de una narrativa que se acerca más a ser un drama que una película de acción.
El Guardián: Último refugio apuesta por una atmósfera que refuerza el suspenso de la trama, sus escenarios y la fotografía ayudan a transmitir la sensación de peligro y tensión permanente, acompañando el tono dramático que domina gran parte del relato.
Al final, esta película se presenta como una propuesta que combina acción, suspenso y drama para contar una historia sobre sacrificio y supervivencia. Aunque no reinventa las fórmulas del género, la película logra construir un relato que mantiene el interés gracias a la presión constante que enfrenta su protagonista, alejándose un poco de la tradicional expectativa que hay sobre lo que es el cine de acción.

