Nuestra tierra: dando voz a los que no la tienen
Por Ana Acosta Sañudo
“Nuestra tierra”, dirigida por Lucrecia Martel y producida por Rei Pictures, es de esos documentales que no son fáciles de ver, pero que sientes que necesitas ver. No porque sea complicado, sino porque te pone frente a algo que normalmente no vemos, o no queremos ver. La película sigue el juicio por el asesinato de Javier Chocobar, miembro de una comunidad indígena en Tucumán, y a partir de ahí muestra una realidad mucho más grande.
El evento comenzó con una alfombra roja donde estuvieron figuras como el ganador al oscar Eugenio Caballero, la cantante Mariana Carrizo, quien también aparece en el documental, y la actriz Regina Blandón. Pero, a diferencia de otros eventos, no se sentía solo como algo de promoción. Había una intención clara de darle espacio a una historia que normalmente no lo tiene. Después, Martel hizo y firmó unas tarjetas con sellos de la película; fue un detalle sencillo, pero muy cercano, como el tono del propio documental.
Ya en la película, lo que más impacta es lo directa que es. No intenta adornar la historia ni hacerla más “cinematográfica” de lo que es. Simplemente deja que las personas hablen. A través del juicio y de los testimonios, entiendes que no es un caso aislado, sino parte de una injusticia que lleva mucho tiempo repitiéndose.
Algo que me gustó mucho es que no sientes que alguien esté hablando por la comunidad, sino que realmente estás escuchándolos. Eso hace toda la diferencia, porque deja de ser solo información y se vuelve algo mucho más personal. Y también más incómodo, porque te obliga a poner atención.
En general, “Nuestra tierra” me parece un documental muy necesario. No solo por lo que cuenta, sino porque te deja pensando en algo muy simple: no todos tienen la misma oportunidad de ser escuchados. Y a veces, lo mínimo que podemos hacer es detenernos y escuchar.




