Conversaciones con la Dama del silencio.2a parte
Un libro unió a dos mujeres,una de 69 años protagonista de la historia y otra de 36,escritora del volúmen de un caso que hace 29 años conmovió a la sociedad mexicana,Juana Barraza asesina serial le quitó la vida a 16 ancianas en sus propios domicilios haciéndose pasar como enfermera y/o Trabajadora Social; hasta que casi una década después fué detenida al perpetrar su último crímen y desde entonces -2006- recluida en el penal femenil de Santa Martha Acatitla en la Ciudad de México, donde purga condena de 759 años.
Por otro lado,la escritora Marian Cisneros Páez aceptó el reto de la Fundación Ave Fénix de acompañar a Barraza durante 6 meses en su encierro bajo el programa “Amadrina una interna”,que brinda apoyo a mujeres en abandono dentro de prisión; fué así como la idea se cristalizó en el libro “Conversaciones con La Dama del silencio. Memorias y una voluntaria, publicado este 2026 en el que comparte su experiencia de vida con este personaje triste de la historia criminal moderna de México.
“Ninguna condena es justa cuando solo se trata de castigar y no de resolver ni sanar,Juana enfrenta una condena de 759 años sin la responsabilidad de una reinserción real, lo cual no solo es injusto para ella, también lo es para la sociedad, para la memoria y para los familiares de las víctimas que jamás recibirán justicia, aunque tampoco se trata de cobrar venganza ¿Pero cuántas Juanas Barraza siguen creciendo en este país? ¿Quién les asegura que no se volverá a repetir? ¿Quién y cómo se consuela a las vidas y corazones rotos?”, pregunta Marian que agrega:”La injusticia empieza desde el momento en que nadie en este país,en esta ciudad podemos salir tranquilos a caminar,desde que era pequeña hasta hoy a mis 36 años de edad siempre he escuchado la misma queja; Nunca habíamos estado tan mal”.
¿Victimaria o víctima?
Luego de 6 meses de acercamiento continuo con Barraza,Marian considera que que el problema va más allá de encerrar a una criminal: ”Desde niña Juana fué víctima de un país que no le ofreció cubrir sus derechos mínimos indispensables, como la salud,educación,respeto, alimentación y ahora ese país es el que la señala”.
Convencida de sus palabras, Cisneros añade, ”Si Juana hubiera recibido lo que le correspondía, quizá estaríamos en un escenario diferente y no solo es ella, en la actualidad hay una gran cantidad de niños y jóvenes en la misma situación de carencias, por eso hoy vemos cifras que nos estremecen en cuanto a violencia, madres adolescentes, abandono de infantes, violaciones diversas y aunque es su obligación tampoco debemos dejar toda la carga a las autoridades y gobernantes, como sociedad tenemos que involucrarnos desde la acción y por lo tanto desde el corazón”.
La experiencia vivida en el penal femenil de Santa Martha no fue fácil, tampoco lo fué conversar con una persona condenada a pasar el resto de su vida en ese lugar, no obstante la escritora conoció a la mujer más allá de la criminal: ”Juana Barraza aparenta estar siempre a la defensiva, enojada, sin embargo hay miradas, actos, palabras que no se pueden ocultar; en ocasiones tiene momentos de genuina nobleza, por ejemplo, una vez me dió una cobija para abrigarme, sin que se lo pidiera, me ha preparado regalos y en la medida de sus posibilidades se preocupa en especial por los niños, también tiene amigas a las que apoya, defiende a las menores e incluso cuida a las voluntarias que visitamos el penal, de compañeras de perfiles cuestionables”.
Una de las aportaciones de este libro para la autora es: ”Conocer a Juana Barraza Samperio desde un lado más humano, separar a la persona del estigma, no dejar de ser indiferente a la información oficial, pero también entender los matices y dualidad en una persona con un perfil complejo”.
Desde su perspectiva femenina, Páez Cisneros concluye: “Juana se percibe y declara inocente,si bien puede ser un chivo expiatorio también puede que cuando la visito esté ante una persona culpable de todo lo que se le señala,incluso puede ser que sea alguien más complejo de lo que la mente humana puede imaginar, por eso siempre me acerco a ella desde el respeto y aunque nos hemos cuestionando fuerte, ella sabe que mi único interés siempre ha sido ofrecerle apoyo, compañía, actualización, datos, información y ser una ventana de la sociedad y país del que dejó de tener contacto directo desde hace más de veinte años”.
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En la foto de izquierda a derecha: Marian Cisneros,Gabriela Neria y Citlalli Fernández.



