«Black Widow», ¿el tono más bajo del MCU?

Por Martín López González

Hace ya unos ayeres se estrenó en salas de cine, Avengers: Endgame (Joe y Anthony Russo, 2019), una de las películas más recordadas del ahora subgénero de superhéroes, la cual dio fin a uno de los momentos más gloriosos del mismo. Para que esto sucediera tuvieron que pasar años, y con ellos, errores de los cuales aprendieron con el tiempo. Puliendo algunos pero dejando de lado otros.

Todo esto se construyó sobre algunos de los personajes más icónicos de la Casa de las Ideas: Hulk, Capitán América, Iron Man, Thor, Hawkeye y Black Widow. Todos estos superhéroes se fueron volviendo personajes importantes para la cultura pop, así como del imaginario colectivo.

Algunos resultaron más populares que otros, y por ello es que algunos recibieron más foco que otros. De entre todos, solamente uno de ellos (dadas las opiniones de algunos contados amantes de Hawkeye) no ha recibido la importancia merecida.

Así, Scarlett Johansson y su encantadora Black Widow han cautivado desde los inicios del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM) al público que ha visto en ella un potencial que se ha visto desperdiciado. Tras algunas (muchas) películas el UCM, por fin las plegarias fueron escuchadas, y el todo poderoso Disney le brindó a este gran personaje una cinta en solitario.

La historia realmente no es una maravilla ni mucho menos, ya que nos cuenta la historia de Natasha (Scarlett Johansson), quien tras lo sucedido durante Capitán América: Civil War (Joe y Anthony Russo, 2016) debe enfrascarse en una vida solitaria y de perfil bajo.

Estos hechos en su vida la llevan a cruzar caminos con su madre, su padre y su hermana, quienes harán que Natasha recuerde el tiempo pasado, cuando todo comenzó. La directora Cate Shortland nos entrega una cinta de mero trámite. Simplona, complaciente e intrascendente. Y es que salvo algunas excepciones, las propuestas de la cinta parecen nulas.

Las situaciones que se presentan en el largometraje no siempre tiene una razón de ser, y lejos de resultar algo intrigante, parecen simplemente una comodidad en el guión para agilizar una trama que no lo requiere por el simple hecho de que está formada sobre una decena de cintas que previamente le brindaron una aprobación, aún sin haber existido más allá de una promesa.

Y es que el claro ejemplo de esto es el gran villano Taskmaster. Un icónico personaje de las viñetas que en su paso por la gran pantalla no es más que un simple antagonista carente de personalidad, motivaciones y carisma.

A pesar de todo esto, existe un personaje nuevo en la baraja del UCM que se roba la cinta en gran medida gracias a la interpretación de Florence Pugh, unas de las actrices revelaciones de la industria, que con esta cinta marca su inicio en una de las franquicias cinematográficas más importantes para la cultura geek.

Sabemos que ya no hay un futuro para Scarlett Johansson y su Black Widow en el MCU, pero Florence Pugh parece ser historia para otro tomo.

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