Al grano: metales de tierras raras para la electromovilidad

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El neodimio y otros elementos de las tierras raras hacen posibles motores eléctricos con altas densidades de potencia y par. Afortunadamente, estas importantes materias primas no son tan raras como su nombre indica. Los científicos también están investigando nuevos procesos de reciclado para satisfacer la creciente demanda de estos lantanos en el futuro.

Cuando la gente habla de electromovilidad, a menudo aparece el término ‘tierras raras’. Hace referencia a los 17 ‘metales de tierras raras’ de la tabla periódica de los elementos; por ejemplo: praseodimio, lantano, neodimio, disprosio, terbio y lutecio. Algunos de ellos desempeñan un papel importante en motores y baterías de vehículos eléctricos. Los imanes de los motores eléctricos, por ejemplo, contienen alrededor de 30 por ciento de tierras raras, además de hierro. El neodimio, en particular, es utilizado para esta aplicación, pero también el disprosio y el terbio. Incluso los más pequeños generan campos magnéticos fuertes, lo que se convierte en una gran ventaja en términos de dimensiones y peso.

«Gracias a los metales de las tierras raras, los motores eléctricos de imanes permanentes alcanzan densidades de potencia y par muy elevadas, algo que, a su vez, aumenta la eficiencia de todo el sistema», dijo el Dr. Rafał Piotuch, ingeniero de proyectos de motores eléctricos de Porsche Engineering. «Otros materiales magnéticos como la ferrita no requieren tierras raras, pero presentan desventajas de peso y espacio de instalación en los motores». Como alternativas a los de imanes permanentes, algunos vehículos eléctricos utilizan motores de alimentación no permanente o asíncronos. Sin embargo, ninguno de ellos alcanza la alta densidad de potencia y el rendimiento de los motores síncronos de imanes permanentes con tierras raras. Esto significa que es poco probable que el neodimio, el disprosio y el terbio sean sustituidos a corto plazo, especialmente en los autos deportivos.

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