‘Mío Cid, el juglar y la magia’, de Rafael Marín

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Fondo de Cultura Económica

Si hay algo predestinado en la vida es ser libre. Esteban de Sopetrán -aunque su pubertad transcurriera en un monasterio– conoció la libertad desde que nació, ya que nunca supo quiénes eran sus padres; fue como si la existencia le avisara que su destino era navegar sin dueño alguno. Al salir del claustro -gracias a la amistad de quien será el conde de Huele-, Esteban huye sin saber que dicha fuga será el inicio de un largo sendero por los reinos de España, en donde aprenderá magia, memorizará cantares, se hará amigo del Cid y viajará a lugares de ensueño pero, sobre todo, estudiará los juegos de la suerte y de la muerte, a los que tantas veces mira de cerca y que, sin embargo nunca podrá conocer del todo.

Rafael Marín (Cádiz, España, 1959) es traductor, guionista y uno de los grandes representantes de la actual literatura fantástica española. Se inició como escritor cuando cursaba la licenciatura en filología inglesa. Su actividad no ha cesado desde los años setenta y ha publicado diversas obras, entre las que destacan Don Juan
(2017), Piel de fantasma (2010), La leyenda del Navegante (2006), Unicornios sin cabeza (1987) y Lágrimas de luz (1984). Ha traducido para importantes sellos editoriales textos que en 2003 lo llevaron a ser reconocido como el mejor traductor europeo de ciencia ficción.

 

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