Otra forma de vivir Semana Santa a lo grande
Semana Santa suele ser sinónimo de playa, sol y calor. Un escenario que se repite año con año y que marca la forma en la que muchos eligen viajar durante estas fechas. Sin embargo, también existe otra manera de vivir estos días: más serena, más estética y profundamente disfrutable.
En destinos como Mont-Tremblant, la primavera transforma por completo la experiencia. Los días se alargan, la luz se vuelve más suave y la montaña invita a disfrutar sin prisa. Las mañanas se prestan para esquiar con calma, aprovechar la nieve de primavera, más amable y accesible, y dejar que el cuerpo entre en ritmo. Por la tarde, el viaje continúa fuera de las pistas, caminando por el pueblo peatonal, entrando a boutiques o simplemente sentándose a observar el paisaje.
Después de esquiar, el après-ski se vive de forma relajada y social. Terrazas como las de La Forge Bar & Grill o La Diable Microbrasserie se convierten en el punto de encuentro perfecto para disfrutar una cerveza artesanal local o una copa de vino mientras cae la tarde. El ambiente es ideal para alargar la conversación y dejar que el día se cierre solo.
Cuando llega la noche, la gastronomía toma protagonismo. Lugares como La Savoie ofrecen una experiencia cálida y reconfortante, con fondue y cocina alpina pensadas para compartirse despacio, mientras el frío se siente solo a través de las ventanas. Es el tipo de cena que busca acompañar el momento.
Para quienes prefieren una pausa aún más profunda, el día puede terminar en Scandinave Spa Mont-Tremblant, donde los circuitos de aguas calientes y frías, rodeados de bosque, invitan al silencio y a la desconexión total. Aquí, el descanso se siente físico, real, necesario.
En primavera, Mont-Tremblant no se trata solo de esquiar. Se trata de habitar el destino, de disfrutar los espacios entre una actividad y otra, de permitir que el viaje tenga aire, luz y tiempo.
Porque elegir la nieve en Semana Santa es elegir algo distinto. Es cambiar lo predecible por lo auténtico y entender que el verdadero lujo no está en hacer más, sino en vivir cada momento con intención.


