Celebró Museo Panteón de San Fernando 20 años
En el corazón de la colonia Guerrero, detrás de antiguos muros de cantera y lápidas que resguardan algunos de los episodios más decisivos de la historia nacional, el Museo Panteón de San Fernando celebró este sábado 30 de mayo su vigésimo aniversario como espacio museístico. A unos pasos de la estación de Metro Hidalgo, el recinto perteneciente a la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México abrió sus puertas para festejar junto a su comunidad con talleres, visitas guiadas, teatro y música al panteón más vivo de la capital.
Durante la inauguración, Mariana Gómez Godoy, directora general de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de la Secretaría de Cultura capitalina, destacó que la celebración refleja el papel que el museo desempeña como espacio de encuentro comunitario, al tiempo que reconoció el trabajo realizado para mantener vivo un recinto con características únicas dentro de la red de museos de la ciudad.
“Lo que ha hecho el Museo Panteón de San Fernando es construir comunidad. Es un espacio que ha logrado vincularse con su entorno y generar un impacto importante entre las vecinas, los vecinos y las distintas comunidades que lo habitan y lo visitan”, señaló.
Por su parte, Francisco López Barajas, responsable del museo, reconoció el trabajo de las distintas generaciones de colaboradoras, colaboradores, artistas, talleristas e investigadores que han formado parte del recinto a lo largo de estas dos décadas. Subrayó que el museo ha logrado consolidarse gracias a la comunidad que lo rodea y que participa activamente en su vida cotidiana.
“El Museo Panteón de San Fernando no sería nada sin su comunidad. Hoy celebramos 20 años de formar comunidad con talleristas, artistas, visitantes, investigadores y con todas las personas que han hecho suyo este espacio”, expresó.
Familias, vecinos, visitantes habituales y personas que llegaban por primera vez comenzaron a recorrer los senderos del antiguo cementerio, transformado desde hace dos décadas en un espacio dedicado a la conservación y divulgación del patrimonio funerario de la ciudad. Desde su reconocimiento oficial como museo en 2006, el recinto ha impulsado una labor constante de investigación, preservación y difusión histórica, al tiempo que se ha consolidado como un punto de encuentro cultural.
“Mi hermana me invitó al museo para ver las actividades que tienen el día de hoy. Me parece increíble que abran espacios así, al aire libre. Es genial poder venir en familia a ver las artesanías y ser parte de los talleres que se realizaron”, compartió con entusiasmo Iris, quien visita el mausoleo desde Tultitlán.
A partir de las 11:00 horas, el patio del museo comenzó a llenarse de piezas artesanales, fotografías, grabados, ropa y calzado con el inicio del Panteón Fest, donde proyectos surgidos en talleres de la Red de FAROS y Centros Culturales compartieron con el público los resultados de meses de aprendizaje, experimentación y trabajo.
Natalia Guerra, integrante del taller de fotografía anacrónica del Centro Cultural José Martí, mencionó que la revelación de fotografías y el grabado de linóleo le ha permitido despejarse y que, aunque su profesión principal son las finanzas, ha podido crear una comunidad con personas que se dedican a cosas totalmente diferentes, pero que al final comparten el gusto por el arte.
“Es como salirte un ratito de la realidad y enfocarte en otras cosas. Conoces a gente de todos los rubros; he conocido a biólogos, artistas y amas de casa. Entonces, también está muy padre hacer comunidad. La gente debería venir más a los talleres, muchos de los cuales son gratuitos aquí, en la Ciudad de México, y aprovechar esas áreas y las oportunidades que ofrecen”, dijo.
Entre los participantes también se encontraba Arnulfo Cruz Bautista, tallerista de FARO Tecómitl, en Milpa Alta, quien exhibió parte de las artesanías que realiza en su taller de tejido de palma, técnica que aprendió de su padre, quien sembró en él las bases de este oficio.
“Lo que estoy enseñando es cómo elaborar diferentes objetos, como una bolsa de mano, un tortillero, cestos para ropa y otros objetos hechos con el tejido de la palma. La gente llega sufriendo por su presión o por no saber qué otras cosas hacer, y ellos mismos me han platicado que, después de tomar el taller, ya no se sienten preocupados y se sienten más aliviados”, expresó.
A lo largo de la jornada, las y los asistentes participaron también en una activación de serigrafía conmemorativa a cargo del maestro Salvador Alba. La dinámica permitió que quienes acudieran con su prenda pudieran estampar de manera gratuita un diseño alusivo al aniversario del museo, convirtiendo una prenda cotidiana en un recuerdo invaluable.
Más tarde, el cacao se convirtió en protagonista de un taller que exploró su dimensión ceremonial, cultural y alimentaria, mientras que las coronas funerarias abrieron una conversación sobre los símbolos y significados que históricamente han acompañado las prácticas de despedida y memoria, al tiempo que el público creaba su propia corona.
A partir de las 14:00 horas, Francisco López, Grisel Zermeño, Gabriel Torres y Luisana Zavarce guiaron al público por el conjunto histórico integrado por la iglesia de San Fernando Rey, el jardín y el antiguo cementerio. Los recorridos permitieron descubrir detalles de su arte funerario y conocer la historia de los personajes fundamentales de la vida política, militar y cultural del país que descansan en este recinto.
Posteriormente, el teatro tomó los espacios del museo con las obras “El maullido de los gatos a media noche” y “A las puertas de San Fernando” demostrando que los recintos históricos también pueden convertirse en escenarios para nuevas narraciones.
Con la llegada del atardecer, la celebración encontró su cierre en la parroquia de San Fernando, donde el Ensamble Janus ofreció el concierto Fiesta Barroca, mismo que hizo vibrar la nave principal del templo con obras de compositores como Purcell, Vivaldi y Uccellini.
A veinte años de su apertura como museo de sitio, el Museo Panteón de San Fernando reafirma su vocación como un espacio donde el patrimonio histórico convive con la creación artística, la participación comunitaria y la reflexión. La celebración recordó que, detrás de cada monumento, cada lápida y cada relato histórico, también existen comunidades dispuestas a mantener vivo su legado.
Acompañando a las autoridades, también estuvo presente José Manuel Rodríguez, director de la Red de Museos de la Ciudad de México, quien se sumó a los festejos por el vigésimo aniversario del recinto y reconoció la labor realizada por el equipo del museo para mantener vivo uno de los espacios históricos más emblemáticos de la capital.

