Irreverencia total con Idiotas
Idiotas, escrita y dirigida por Macon Blair, es una comedia negra de carretera tan caótica como irreverente que se adereza con altas sobredosis de humor escatológico, situaciones límite y personajes moralmente estancados en el fondo de la estupidez humana.
La historia sigue a Mark (Dave Franco) y Davis (O’Shea Jackson Jr.), dos hombres que acaban de tocar fondo tras perder sus empleos y deciden aceptar un trabajo muy bien pagado para una empresa de transporte clandestina. Su misión parece sencilla en papel: escoltar a Sheridan (Mason Thames), un adolescente ricachón, sociópata e influencer de internet, hacia un centro de rehabilitación. Sin embargo, el plan se descarrila de inmediato cuando el joven resulta ser mucho más manipulador y peligroso de lo esperado, transformando el trayecto en un desfile de crímenes accidentales, giros disparatados y caos absoluto.
Dave Franco y O’Shea Jackson Jr. sostienen gran parte del peso de la película con una dinámica impecable. Representan dos caras opuestas de la ineptitud: Mark es un vago despreocupado y cínico, mientras que Davis intenta mantener una fachada de moralidad religiosa a pesar de ser igual de imprudente.
Blair imprime a la dirección una energía frenética y un toque visual áspero y callejero. Alejándose de las comedias convencionales de estudio, el director abraza sin complejos un humor grosero, texturas sucias y una atmósfera nihilista que recuerda al cine criminal de los hermanos Coen o a las propuestas más gamberras de Todd Phillips.
. Hacia su segundo tramo, la estructura de la película se vuelve un tanto episódica y repetitiva, estirando algunas situaciones cómicas más de la cuenta antes de encontrar el rumbo hacia su desenlaceAl apostar de lleno por un humor maximalista, borderlines crueles y situaciones escatológicas explícitas, la propuesta puede resultar agotadora o de un gusto demasiado adquirido para quienes busquen una comedia convencional o estructurada de forma tradicional.
Idiotas es una montaña rusa salvaje y sin filtros que funciona gracias al carisma de sus protagonistas y al pulso corrosivo de Macon Blair. No es una película para todos los públicos, pero los amantes del humor negro desatado, el cine independiente cínico y las historias sobre antihéroes desastrosos encontrarán en ella un pasatiempo tan rudo como singular.

