Verity: ¿La verdad se crea desde la acción de ser expresada, omitiendo si se participa en ella para ser ejecutada?
Por Sunny Cohen
¿La verdad se crea desde la acción de ser expresada, omitiendo si se participa en ella para ser ejecutada?
Ser escritor suele ser el sublime arte de crear verdades e historias que cautivan al lector. Pero, ¿qué pasa cuando lo que escribes pasa a ser una buena idea mal ejecutada?
Puede parecer complejo de entender, pero no lo es.
Verity es, sin duda, una película que, más allá de ser un misterio psicológico, se siente como una madeja de estambre que vas desenredando poco a poco. Y si tienes mucho cuidado con los detalles, podrás alejarte de esos nudos que te enredan y te asfixian.
Lowen Ashleigh es una escritora que casi está en la ruina, pero es salvada por el infortunio de otra escritora, ya que la contratan para terminar una saga de libros de la autora original, Verity Crawford, quien aparentemente tuvo un accidente y quedó en coma.
Y pon mucha atención en esto, ya que Lowen buscará empaparse de todo aquello que Verity vivió para inspirarse a escribir tan turbios párrafos, uno tras otro.
Aunque cuando escribes y creas otras realidades, tienes que tener cuidado de no ser absorbido por sus lineamientos y estructura, pues podrían crear una versión de ti que tal vez solo buscaba o esperaba la oportunidad para salir. Casi como si escribir fuera un accidente que te explota en la cara, que se siente natural y deja ver tu verdadero yo.
La verdad es que Verity trata sobre dos escritoras manipulando el final de una historia, la cual depende mucho de la perspectiva de aquel que la cuenta, dándonos un final abierto que nos lleva a explorar nuestra moral. Pues a veces, por más que queramos cerrar los ojos, todos tienen cierto grado de culpabilidad, porque cada ser humano actúa desde su propio egoísmo, desde su propia conveniencia. Y ser adulto es el acto más desafiante que puede llevarte a la locura.
Los spoilers siempre funcionan cuando quieres convencer a alguien de ver una película, pero hablando de Verity es mejor callar todos aquellos detalles que la hacen una obra de arte, ya que este es un 10 de 10.
Este es un thriller psicológico que nos plantea la manipulación como cuestión de perspectiva, con una fotografía que en cada toma ejecuta una narrativa visual bastante envolvente y, en algunas partes de esta película, el uso de una paleta de colores bien ejecutada nos lleva a una imagen artística y llena de esa conexión sensorial que no necesita palabras.
El guion y sus argumentos juegan con nuestra mente en cada momento, manteniendo nuestra atención en un ritmo lento, sereno y casi enigmático.
Las actuaciones fueron también guiadas por el director, que desde la primera escena te permite entender al personaje sin perder el suspenso que te genera dudas y conclusiones anticipadas.

