Rafael Villazón quiere pelear hasta el último centímetro en Monterrey

Rafael Villazón llega a la fecha de Súper Copa en Monterrey con una temporada de contrastes, pero también con la convicción de que todavía queda mucho por pelear. Entre buenos resultados y momentos frustrantes, el piloto del auto número 8 sabe que la regularidad y la preparación serán fundamentales para enfrentar uno de los trazados más exigentes del calendario.
“Que no se acaba hasta que se acaba”, resume Villazón al hablar de una campaña en la que, reconoce, la suerte no siempre ha estado de su lado.
Para el piloto, la pista regiomontana representa un reto técnico y físico importante. El pavimento, el desgaste de los neumáticos y las condiciones cambiantes del clima pueden modificar el comportamiento del auto durante la competencia, pero también es un circuito que conoce y disfruta.
“Es un autódromo técnico, rápido, con un nivel de dificultad medio alto. El pavimento es medio raro en algunas partes y puede lastimar las llantas muy fácil”, explicó.
A pesar de las dificultades, Villazón considera que existe un panorama positivo para el fin de semana y destaca que el trabajo de preparación se ha realizado poniendo especial atención en el automóvil y en las condiciones que podrían encontrarse en Monterrey.
La lluvia, sin embargo, aparece como uno de los factores que pueden alterar los planes. Aunque la categoría cuenta con neumáticos para pista mojada, el estado de algunas zonas del circuito puede complicar la realización de las competencias.
Más allá de las condiciones externas, Villazón tiene claro que la base para mantenerse competitivo en una categoría tan cerrada es una sola: entrenar.
“Hay que estar vigentes, hay que estar entrenando constantemente”, señaló.
Para el piloto, la preparación no se limita a la pista. Los simuladores, el kartismo y la participación en otras categorías forman parte de un proceso que permite llegar a cada fecha con mayor conocimiento y capacidad para encontrar rápidamente el comportamiento del auto.
En su primera temporada con el equipo de Hugo Oliveras, Villazón también encontró uno de los elementos que considera fundamentales para competir: entendimiento.
El piloto destacó la adaptación que consiguió desde la primera fecha con ingenieros, mecánicos y el resto del equipo, algo que incluso superó sus expectativas iniciales.
“Calculaba que me iba a costar unas tres o cuatro fechas entendernos, pero desde la fecha uno los chavos se pusieron como si fuéramos a la guerra”, recordó.
Dentro de esa estructura, la experiencia de Oliveras también ha sido importante. Villazón reconoce que algunos comentarios de su jefe de equipo sobre determinadas curvas y trazados le permitieron modificar su perspectiva y encontrar mejoras en su manejo.
“Siempre tiene algo que aportarnos con la gran trayectoria y experiencia que trae él”, destacó.
La experiencia previa de Villazón en diferentes tipos de monoplazas también ha sido una herramienta para adaptarse a los turismos de Súper Copa. Haber comenzado su trayectoria en fórmulas, explica, le permitió desarrollar una sensibilidad particular para entender los límites de un automóvil.
Ahora esa experiencia se traduce en confianza para llevar el auto al límite y aprovechar las herramientas que tiene a su disposición.
De cara al fin de semana en Monterrey, Villazón espera que la afición disfrute no solamente de las carreras, sino también de la posibilidad de acercarse a los pilotos, conocer los autos, tomarse fotografías y convivir con los equipos.
Para él, ese contacto es especialmente importante con los niños, a quienes considera parte del futuro del automovilismo mexicano.
Y en la pista, promete dejarlo todo.
“Vamos a salir con el cuchillo entre los dientes a pelear el centímetro a centímetro de la pista”, afirmó.
El objetivo está claro: aprovechar el trabajo del equipo, mantenerse competitivo y convertir cada vuelta en una oportunidad para seguir avanzando en la temporada.

