Una historia de fé y resistencia: El testimonio de Ann Lee llega a cines
Por Aide Ortega
En los últimos años, el cine histórico ha buscado rescatar del pasado historias poco conocidas, especialmente aquellas protagonizadas por personajes que, a pesar de haber tenido un impacto importante en su tiempo, rara vez aparecen en la gran pantalla. Ese es el caso de Ann Lee, una mujer cuya fe y convicciones la llevaron a desafiar las normas sociales y religiosas de su época, una historia que conoceremos más a fondo en este año.
Bajo la dirección de Mona Fastvold, El Testimonio de Ann Lee es una película protagonizada por Amanda Seyfried como la conocida “Mother Ann Lee”, quien tras experimentar diversas visiones y profundas crisis espirituales, termina convirtiéndose en la líder de un movimiento religioso, que más tarde sería conocido como los Shakers, grupo conocido por su énfasis en la igualdad social, el celibato y el rechazo del matrimonio.
El filme muestra un tono íntimo, más allá de solo mostrar los acontecimientos históricos, la narrativa busca mostrar el lado humano de Ann Lee: sus dudas, su fortaleza y la manera en que su fe la impulsa a seguir adelante incluso frente al rechazo y la persecución. Siendo esto lo que más ayude a la cinte a conectar con el espectador.
Visualmente, la película apuesta por una ambientación sobria que refleja con eficacia el contexto del siglo XVIII. Los escenarios, el vestuario y la fotografía contribuyen a crear una atmósfera austera que acompaña bien el tono espiritual y reflexivo de la historia, además hay que mencionar que casi todos los elementos del set fueron fabricados de manera artesanal, al igual que el vestuario que fue teñido con tintes naturales, todo esto para honrar la autosuficiencia y los inventos de aquella comunidad.
Sin embargo, El Testimonio de Ann Lee también presenta algunos puntos débiles, entre ellos el ritmo considerablemente lento, lo que provoca que en varios momentos la historia se sienta un tanto tediosa. Con una narrativa pausada y contemplativa que, aunque fuerza el tono espiritual del relato, puede terminar afectando el dinamismo de la trama y la atención del espectador.

