Botellas de refresco, tapas, envases de yogurt y recipientes de comida para llevar tienen algo en común además de estar presentes en muchas reuniones para ver los partidos: muchos incluyen un pequeño número dentro de un triángulo que ayuda a identificar el tipo de plástico del que están hechos. Para facilitar una separación más informada de residuos en casa, Dow comparte una guía práctica para entender qué significan estos códigos y por qué conocerlos puede ayudar a mejorar el aprovechamiento de los materiales después de su uso.
Cuando termina el partido y comienza la limpieza, es común encontrar sobre la mesa botellas, tapas, vasos, envolturas y recipientes de comida. Aunque suelen terminar juntos en una misma bolsa de basura, muchos de estos materiales tienen características distintas y requieren procesos de recuperación diferentes. Identificarlos correctamente no resuelve por sí solo el reto del reciclaje, pero sí puede ayudar a reducir errores de separación y orientar mejor los residuos hacia los canales disponibles.
Aunque millones de personas ven este código todos los días en botellas, empaques y recipientes, pocas conocen su función. El número dentro del triángulo suele identificarse de manera informal como el “triangulito del reciclaje”, pero su función principal es indicar el tipo de plástico o resina utilizada en la fabricación del producto. Esto no significa automáticamente que el envase pueda reciclarse en cualquier lugar: su aprovechamiento depende de factores como el diseño del empaque, el nivel de limpieza, la separación, los programas de recolección y la capacidad de procesamiento disponible.
El contexto es relevante. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el mundo produce más de 400 millones de toneladas de plástico al año y solo alrededor del 10 % se recicla. Parte del desafío está relacionado con la separación incorrecta de residuos, la falta de infraestructura y el desconocimiento sobre los materiales que utilizamos todos los días.
Por ello, conocer qué significan estos números puede convertirse en una herramienta sencilla para tomar decisiones más informadas al momento de separar residuos en casa, especialmente en temporadas donde aumentan las reuniones, el consumo compartido de alimentos y bebidas, y la generación de residuos de envases.
Guía rápida para entender los números
El número 1: las botellas que probablemente tienes sobre la mesa
El PET o PETE (1) está presente en muchas botellas de agua, refrescos, jugos y otras bebidas. Es uno de los plásticos con mayor potencial de recuperación cuando se separa adecuadamente, se mantiene limpio y el sistema local de reciclaje lo recibe.
El número 2: envases resistentes para el hogar
El HDPE (2), o polietileno de alta densidad, suele encontrarse en envases de detergentes, productos de limpieza, algunos recipientes de uso doméstico y botellas rígidas. Es un material ampliamente aprovechable dentro de distintos sistemas de reciclaje, dependiendo de la infraestructura disponible.
El número 3: materiales que requieren manejo específico
El PVC (3), o policloruro de vinilo, puede estar presente en ciertos empaques y productos rígidos. Por sus características, suele requerir procesos de manejo y recuperación más especializados, por lo que no siempre se recibe en los sistemas de reciclaje convencionales.
El número 4: bolsas y envolturas flexibles
El LDPE (4), o polietileno de baja densidad, suele utilizarse en bolsas, envolturas y películas plásticas flexibles. Aunque es un material común en la vida diaria, su recuperación puede requerir esquemas específicos de recolección y procesamiento.
El número 5: tapas, vasos y recipientes para alimentos
El PP (5), o polipropileno, suele encontrarse en tapas de botellas, envases de yogurt, recipientes para alimentos y algunos empaques rígidos. Es uno de los materiales más utilizados en productos de consumo cotidiano y puede tener oportunidades de aprovechamiento cuando se separa correctamente.
El número 6: vasos, platos y unicel
El PS (6), o poliestireno, puede encontrarse en vasos, platos desechables y ciertos recipientes para comida. El poliestireno expandido, conocido comúnmente como unicel, también forma parte de esta familia de materiales y suele representar mayores desafíos para su recuperación por su volumen, ligereza y posibles niveles de contaminación.
El número 7: otros plásticos y mezclas de materiales
El número 7 agrupa otros tipos de plásticos, mezclas o materiales que no entran en las categorías anteriores. Por ello, generalmente requieren una clasificación más especializada y su aprovechamiento depende en gran medida de los sistemas disponibles en cada localidad.
“Los números dentro del triángulo no son una promesa automática de reciclaje, pero sí una guía sencilla para entender mejor los materiales que usamos todos los días. Identificarlos es un primer paso para separar residuos de manera más informada y contribuir a que más materiales puedan reincorporarse a nuevas cadenas de aprovechamiento, cuando existe la infraestructura adecuada”, explicó Manuel Bárcenas, Gerente de Desarrollo de Mercado en México para el negocio de Plásticos en Dow.
Además de facilitar la separación de residuos, estos códigos ayudan a comprender qué materiales tienen un mayor potencial de recuperación y cuáles requieren procesos más complejos para reincorporarse a nuevos usos. También recuerdan que el reciclaje no depende únicamente del consumidor: requiere diseño adecuado, sistemas de recolección, clasificación eficiente, infraestructura y colaboración entre distintos actores de la cadena de valor.
Desde la ciencia de materiales, Dow trabaja en el desarrollo de soluciones que buscan facilitar la reciclabilidad de los empaques y apoyar modelos más circulares, donde los materiales puedan mantenerse en uso por más tiempo. A través de la innovación y la colaboración con clientes, transformadores, recicladores y otros actores de la cadena, la compañía impulsa iniciativas orientadas a mejorar el diseño de empaques, promover estructuras más compatibles con los sistemas de reciclaje y ampliar las oportunidades de aprovechamiento de los materiales después de su uso.
Porque reciclar mejor no empieza únicamente cuando un residuo llega a una planta de procesamiento. También comienza en casa, con decisiones tan simples como vaciar un envase, separarlo correctamente, consultar las reglas locales de recolección y mirar el pequeño número que aparece dentro de un triángulo.