Escalofríos en La isla de las muñecas
Dirigida y escrita por Homero McDonald Chávez en su debut como largometrajista, La isla de las muñecas se presenta como una inquietante propuesta del género de terror psicológico que traslada a la gran pantalla uno de los mitos más escalofriantes del folclore mexicano.
La premisa sigue a Daniel Siller (Patricio José), un periodista escéptico que se adentra en los canales de Xochimilco para investigar supuestos rituales satánicos y apariciones sobrenaturales, acompañado por su camarógrafo Bruno (Javier Ponce), Betty (Elena del Río) y una amiga.
Lo que inicia como una simple cobertura periodística pronto se transforma en una asfixiante pesadilla de supervivencia donde los protagonistas quedan atrapados en un entorno dominado por una fuerza maligna e inescapable.
El punto más fuerte de la cinta radica en su sobresaliente dirección de arte y diseño de producción, para los cuales el director reunió y caracterizó a mano más de 2,800 muñecas reales durante casi tres años, evitando abusar de los efectos digitales para construir una atmósfera tangible, viscosa y genuinamente opresiva.
Aunque la narrativa apela a fórmulas conocidas del cine de supervivencia y el thriller sobrenatural, el ritmo no decae gracias a las sólidas actuaciones de Ponce y Del Río —quienes transmiten con eficacia la desesperación claustrofóbica de la travesía— y a la breve pero clave participación de Alejandro Tommasi.
En definitiva, La isla de las muñecas logra consolidarse como un ejercicio de horror artesanal eficaz, convirtiendo la icónica leyenda de Xochimilco en un relato de suspenso inmersivo que cumple con creces su objetivo de inquietar al espectador.

