@buelos, una reflexión sobre ¿qué estamos haciendo con nuestra vida?

Por Martín López González

Durante años la gente se ha preguntado cuándo terminará todo. Aún antes de que llegue a nosotros el inevitable deceso de nuestra vida, creemos firmemente de manera antelada que la vida llega a su final justamente ahí, en la vida misma. Son contadas las personas que ya en su tercera edad buscan sacar provecho al más mínimo de sus suspiros, dejando de lado el contundente hecho de que se encuentran más cerca de la recta final de sus vidas que otras personas.

Y aunque la muerte es un juego de azar que se sabe llegará a costa de una fecha específica, es una realidad que los canos están más cerca de ello que un veinteañero. A raíz de esta idea la película @buelos nos cuenta la historia de Isidro (Carlos Iglesias), un hombre mayor en busca de empleo, una tarea que resulta titánica para una persona de su perfil, pero que no por ello decrece las ganas de nuestro protagonista, quien al verse frente a este muro, decide forjar una alternativa.

De esta manera, Isidro dictamina emprender un negocio bajo el pensamiento de que si nadie es capaz de darle un empleo, él se creará uno. Así que sin perder el tiempo, se junta con sus mejores amigos Arturo (Roberto Álvarez) y Desiderio (Ramón Barea), junto a los que pretende encontrar el negocio que le dará un interesante giro a sus vidas.

Con este argumento el director Santiago Requejo nos presenta una reflexión sobre la vejez, alejándose de aquel enfoque melodramático que suele empapar a las cintas que abordan estos temas de manera delicada, y por el contrario, ocupa una vertiente más cómica y ligera que aporta una perspectiva distinta.

Así es como de manera astuta confronta a la juventud con la vejez en una ambiente moderno, donde de primera cuenta este último parece encontrarse en desventaja por el simple hecho de estar en un contexto en el que parece no estar cómodo, pero al cual se adapta para salir adelante. Esta es una idea que se desarrolla de manera más profunda con los tres personajes principales, los cuales reflejan alguna de las ideas más comunes que se tienen sobre la vida en la tercera edad.

Así tenemos a Arturo, un hombre que siempre se ha dedicado a sus obras literarias, relegando a un segundo término la idea de formar una familia y vivir para sus nietos, apegándose más a la idea de una vejez solitaria que le permita expresarse libremente lejos de las ataduras emocionales a las cuales se puede condicionar su arte.

Contrario a Arturo se encuentra el propio Isidro, un hombre que ha dedicado su vida a su pareja y de vez en cuando a sus nietos, pero que a pesar de ello se siente inconforme con su situación actual. Lo interesante es la manera en que hace que estos personajes se enfrenten contra aquello a lo que más parecen temer, o ante aquello que pone en riesgo sus estados actuales.

Todo esto busca exponer las expectativas de vida que se tienen sobre la vejez, demostrando que las segundas oportunidades existen, las que en la cinta están representadas por medio del desarrollo de personajes, que de manera gráfica presentan una respuesta ante las incógnitas que plantea la cinta.

Quizá el error más grande que presenta el largometraje es que en la confrontación la vejez sale triunfadora, pero perdiendo parte de su esencia, viéndose consumido por la juventud, y dejando una lección no tan clara sobre lo que la edad representa, entregándonos un desenlace que resulta un tanto irreal.

A pesar de esto último, la cinta resulta un proyecto interesante que sin arriesgar mucho, brinda un rato agradable y nos invita a reflexionar, ¿qué estamos haciendo nosotros con nuestra vida?

 

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