«La energía del vacío», de Bruno Arpaia

Fondo de Cultura Económica

Es de noche en una autopista suiza. Un coche avanza a alta velocidad en dirección a Marsella. A bordo de un hombre, Pietro Leone, un funcionario de la ONU en Ginebra. A su lado duerme su hijo Pietro, con una consola en las manos, unos vaqueros de cintura muy baja como cualquier adolescente que se precie.

Los dos están huyendo, nadie sabe de qué. Lo único que Pietro sabe es que durante días alguien ha estado monitoreando sus movimientos y los de su familia y que su esposa Emilia, investigadora del CERN, ha estado desaparecida de su casa durante unos días.

La mujer es responsable de uno de los experimentos con el Gran Colisionador de Hadrones, el LHC, el acelerador de partículas más poderoso jamás construido en el mundo. Emilia ama su trabajo, al que a menudo, necesariamente, sacrifica a su familia y sobre todo su relación con Pietro, que parece haber llegado a un callejón sin salida.

Después de todo, la física, desde Einstein hasta la teoría de cuerdas, es una aventura demasiado fascinante. También lo descubre Nuria Moreno, una periodista madrileña que vino al CERN a hacer un reportaje para su periódico y que se dejó conquistar por ese mundo al principio tan lejos de ella.

Y gracias a sus preguntas, cada vez más precisas, nos involucramos en un universo que a muchos les parece misterioso e incomprensible, pero que en estas páginas se cuenta y se manifiesta con la imaginación y la pasión que lo animan, revelándose entretejido, con la misma sustancia, con el mismo afán de conocimiento, con las preguntas sobre el futuro y sobre la vida que nos agitan a todos.

En ese ambiente de estudios e investigaciones acechan también intereses, emboscadas y peligros, provenientes de fundamentalistas de todo tipo o de científicos dispuestos a hacer cualquier cosa para que sus teorías triunfen … ¿De quién huyen Pietro y Nico? ¿A dónde se ha ido Emilia?

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