El riesgo de muerte prematura por diabetes aumenta si ésta no se controla

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la diabetes es la única enfermedad no transmisible para la que el riesgo de morir prematuramente está aumentando, en lugar de disminuir.

Para conseguir y mantener una diabetes bajo control, y con ello lograr una mejor calidad de vida, las personas que viven con esta condición deben aprender muchas nuevas disciplinas y tomar acción en varios frentes: hábitos alimenticios saludables, activación física regular, tratamiento farmacológico constante y siempre llevar todo esto de la mano con el médico tratante y profesionales de la salud, dando seguimiento de manera integral e individualizada.

Aunque la diabetes es una enfermedad crónica-degenerativa, es posible alcanzar una vida plena al igual que las personas que no viven con diabetes, gracias a la suma e integración de estos esfuerzos en el día a día.

Así lo expresa Jacqueline Alcántara, educadora en diabetes de BD Ultra-Fine: “La primera barrera que podemos encontrar es la tasa tan alta de casos sin diagnosticar. En segundo lugar, podría mencionar el retraso de la insulinización temprana y oportuna, donde la desinformación juega un gran papel. Mientras más educación se tenga sobre la diabetes, al igual que del tratamiento, mayor empoderamiento y seguridad tendrá el paciente para tomar decisiones informadas y responsables en su vida diaria”.

Han pasado ya 100 años desde su descubrimiento, y, aun así, la insulina sigue rodeada de mitos y desinformación, dejando de lado totalmente la cantidad de vidas salvadas que ha dejado como testimonio a lo largo del tiempo. Hasta el día de hoy, sigue siendo una opción óptima para el control de los niveles de glucosa en sangre. Si no se atiende alguno de los tres pilares del cuidado de la diabetes, el tratamiento no funcionará como es esperado.

“Se trata de retrasar las complicaciones conocidas de la diabetes mal controlada hasta el punto de no verlas llegar, tales como pérdida de la visión, falla renal, pie diabético, entre otras afecciones que de verdad pueden alterar de manera importante la calidad y el ritmo de vida del paciente”, menciona Alcántara.

Para comprender un poco más a nuestra amiga la insulina, y limpiar su reputación mal infundada, Jacqueline Alcántara aclara algunos de los principales mitos que la envuelven:

  • La insulina provoca ceguera.

Falso. Son las aplicaciones de insulina tardías, o la falta de éstas, lo que ocasiona que los niveles elevados de glucosa dañen los vasos sanguíneos de la retina, ocasionando retinopatía diabética, que es lo que realmente afecta la visión. Este mito surge por la relación que hacen algunas personas al comenzar a usar insulina cuando ya hay un daño ocular, como si éste fuera consecuencia de la insulina.

  • Cuando me prescriban insulina, significa que estoy grave o a punto de morir.

Falso. Evidencia clínica y científica indica que mientras más pronto se indique insulina en el tratamiento, mejor y más efectivo será el control glucosa en sangre. Al final, se trata de reponer de manera externa la insulina que no producimos o no aprovechamos correctamente para poder vivir. Cuando la alimentación, el ejercicio y otros medicamentos no son suficientes, es momento de ajustar el tratamiento y la insulina es un gran apoyo.

  • Son muy dolorosas las aplicaciones de insulina.

Falso. Hoy en día, existen dispositivos muy cómodos para su aplicación. Bajo una técnica de inyección correcta, que se llega a dominar con educación y disciplina, no tiene que ser doloroso. Al usar agujas ultra finas (de 4mm para plumas precargadas y de 6mm para jeringa convencional) se vuelve una práctica más amigable, menos intimidante a la vista y menos invasiva al penetrar la piel. Usándolas una sola vez y rotando los sitios de inyección se beneficia la experiencia.

  • El uso de insulina provoca “shock insulínico”.

Falso. Administrada de manera correcta no causa ningún tipo de complicación. Únicamente el médico tratante puede determinar las dosis y el tipo de insulina que se va a utilizar en cada paciente, de manera personalizada para cada uno. No porque algo le funcione a alguien será igual para todos. Es fundamental evitar la automedicación y la información de fuentes dudosas, eso sí puede traer consecuencias contraproducentes a la salud, como las hipoglucemias (bajas de glucosa) inesperadas y graves que las personas llaman “shock insulínico”.

“Si de algo vamos a huir, que sea de las complicaciones por no tratar la diabetes adecuadamente, no de la insulina ni del tratamiento integral. Hay una gran diferencia entre vivir una diabetes controlada o una no controlada, comencemos a reconocer esta diferencia actuando de manera consciente, informada y responsable”, recomienda Alcántara para gozar de una buena calidad de vida.