Prédica a la barbarie

Ellie vive su momento más desesperado al enfrentar la oscuridad que habita en los demás, en el penúltimo episodio de la temporada.

Llegamos a la penúltima parada de este viaje llamado «The Last of Us» temporada 1, que ha sido emotivo a más no poder. Nuestra historia retoma su narrativa lineal ofreciendo el relato más oscuro que se haya visto hasta ahora.
Una vez más queda claro que para adaptar una obra literaria, fílmica o en este caso un videojuego, no solo basta con replicar los instantes más conocidos del material original o sus diálogos, sino respetar su esencia y reforzarla con actuaciones de primer nivel y un guion contundente.

CAZANDO A LA CAZADORA
Obligada a buscar comida y los medios para la recuperación de Joel, Ellie sale de cacería y se encuentra con David (Scott Shepherd) y James (Troy Baker, quien por cierto interpretó a Joel en el videojuego); ellos pertenecen a una comunidad y previamente Ellie se los encontró sin saberlo. En un alarde de madurez y demostrando que el personaje no es improvisado ni un remedo del original, Ellie controla y maneja la situación como toda una veterana, aunque las cosas no son tan fáciles y como bien nos enseñó «The Walking Dead», no hay que confiar en extraños.

ESTALLIDO DE TERROR

El episodio da un giro capaz de producir verdadero horror, algo que no se había visto en la serie ni con las hordas de infectados, ni el puño de hierro de Katherine o sus comandos. Ellie tiene que enfrentar al peor de los monstruos: alguien que dice velar por el bienestar de quienes confían en él, pero en realidad es un bárbaro y peor aún, se hace pasar por un hombre de fe para ocultar sus deseos oscuros.

Ante tales revelaciones, la jovencita se ve obligada a sacar su lado más salvaje para sobrevivir y por un momento no estamos viendo una serie de TV, sino algo salido de «The Hills Have Eyes», no la original de Wes Craven, sino el remake de Alexandre Aja de 2006 donde dominan la sangre y el instinto de supervivencia. Ellie lucha por algo más que su vida, y Bella Ramsey proyecta el terror que siente su personaje como ella sabe hacerlo.

Al ser una serie postapocalíptica quizá se esperaba que en cada episodio hubiera al menos un combate con infectados o alguna misión como las del juego. Pero el escenario de este episodio nos recuerda que no se necesitan infectados, hay quienes bajo una falsa honestidad esconden las intenciones más oscuras.

HEROÍNA AL EXTREMO

Sabemos que habrá segunda temporada y que Ellie es un personaje importante, por lo que muchos se preguntarán ¿dónde están la tensión y el riesgo? ¿Dónde está el interés, si se sabe que la protagonista va a sobrevivir para el siguiente episodio? Yo les diría que todo héroe tiene un viaje donde debe aprender a ganar, a perder y a sobrevivir. En este caso la tensión se traduce en el horror de imaginarnos en una situación como la de Ellie y hacernos pensar si podríamos escapar de la situación.

Ese es quizá el acierto más grande de la serie, no tanto mostrar tomas o diálogos del videojuego, sino trasladar al espectador a la acción y hacerle reflexionar sobre los eventos. Da más miedo ver a un tipo de aspecto normal que revela un aterrador secreto, que uno de 2 metros y medio de nos rompería la espalda con un solo movimiento. El terror es muy subjetivo, lo entiendo, pero en un escenario apocalíptico son más intimidantes dos personas «normales» por lo que pueden esconder tras su fechada, que un zombie amenazante.

Destaca también la actitud de Joel cuando interroga a dos hombres que ha capturado para saber el paradero de Ellie. ¡Qué importa su herida! Lo indispensable es rescatar a su amiga y ese momento en que dispone de los capturados pone el tono de lo que está por venir en la resolución del episodio.

EN RESUMEN…

En esta serie el miedo lo infunden los seres humanos. Este capítulo es un descenso al estado primitivo de la humanidad y a las máscaras que alguien usa para sus perversos propósitos, prefiriendo abrazar la oscuridad y rechazar su humanidad. Ellie y Joel se ven obligados a dejarse llevar por esa oscuridad, pero conservan su lado racional. ¿Estás dispuesto a dejarlo con tal de sobrevivir? Esa es la pregunta que se nos plantea.