‘Servant’: Al servicio del miedo

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Dorothy y Sean Turner (Lauren Ambrose y Toby Kebbell) son una pareja acomodada que ha perdido a su hijo Jericho, de sólo 13 semanas de nacido. Para superar el trauma usan un muñeco realista que Dorothy llega a creer es su pequeño, por lo que a regañadientes, Ben contrata a Leanne Greyson (Nell Tiger Free), una joven niñera que desde su llegada cuida de «Jericho» como si fuera real. Sin embargo su arribo está lleno de secretos y misterios, y al parecer una fuerza oculta ha vuelto al muñeco de carne y hueso.

Con M. Night Shyamalan aplica el remate de la famosa comparación que Forrest Gump (Tom Hanks) hace sobre la vida y una caja de chocolates: Nunca sabes qué te va a tocar.

El cineasta lo ha dejado en claro ofreciendo joyas como «The Sixth Sense» (1999), «Signs» (2002) y «Unbreakable» (2000), pero también hizo «The Last Airbender» (2010) y «After Earth» (2013), verdaderos filmes de pena ajena, y más recientemente la frustrante «Knock at the Cabin» (2023), cuya historia predecible y floja tensión terminan por no convencer, apesar de su ejecución y actuaciones.

Afortunadamente Shyamalan demuestra que todavía tiene destellos de creatividad (más técnica que argumental) en «Servant», serie emitida en el servicio de streaming Apple+, donde fungió como productor ejecutivo y showrunner en general. Shyamalan moldea inteligentemente la historia creada por el guionista británico Tony Basgallop, cuyo éxito se ha dado principalmente en su país natal, y en Estados Unidos colaboró para la serie de acción «24», en las dos emisiones que salieron luego de su corrida original.

PREMISA

«Servant» inició en noviembre de 2019 como un drama de misterio psicológico donde conocemos a la adinerada pareja del chef Ben Turner (Toby Kebbell) y su esposa Dorothy (la excelente actriz teatral Lauren Ambrose). Ella es una reportera de TV que ha sufrido un colapso nervioso provocado por el trágico fallecimiento de su hijo Jericho, de apenas 13 semanas de edad, en lo que parece haber sido un caso del llamado síndrome de muerte súbita o muerte de cuna.

Para lidiar con la pena, los Turner usan un muñeco sustituto, pero las cosas se vuelven perturbadoras cuando Dorothy cree que el objeto es su hijo, tratándolo como si fuera real. Incluso contratan a Leanne Greyson (Nell Tiger Free), una niñera de 18 años quien también da a «Jericho» un trato realista.
Y esto, mis amigos, apenas es el primer episodio.

Lo que inicia como un thriller psicológico desciende lentamente a una historia de horror gótica, surrealista y aterradora. Desde su primera temporada, «Servant» deja claro ese tono mostrando un fuerte lenguaje visual con ángulos inusuales y tomas asombrosas (paneos circulares, contrapicados, giros laterales) que acentúan la incomodidad de la historia y en ocasiones el resultado en pantalla deja la sensación de no saber qué está pasando.

FAMILIA «MODELO»

Entre no saber si Dorothy delira o en verdad ha recuperado a su hijo, los Turner son una familia rota y la locura se siente en cada episodio; Ben trata de seguir adelante pero la situación de su mujer es demasiado abrumadora para él. Además está Julian (Rupert Grint), el hermano menor de Dorothy, cuyos remordimientos y cargas de conciencia le han vuelto adicto a las drogas.

Entonces entra Leanne, quien parece entender el dolor por el que pasan los Turner. Es leal a ellos, los entiende, apoya y está entregada a cuidar de «Jericho», pero cada episodio agranda el velo de misterio que la envuelve. ¿Es por su fe y devoción? ¿O se trata de hechicería y el manejo de fuerzas oscuras? Leanne se impone como una modosa pero intimidante figura autoritaria al ser poseedora de poderes que ni ella parece conocer, mucho menos controlar.

JAULA DE ORO

La historia de la primera temporada adquiere un tono angustiante y claustrofóbico en el elegante hogar de los Turner, que termina por volverse un personaje más. Sea en la cocina, la sala, el patio trasero o una habitación, la cámara y la toma quedan fijas para «encerrar» al espectador en ese espacio y darle un aire teatral, sello que la serie llevó hasta su último episodio.

Tanta pulcritud, detalle y ver todo en su lugar provocan incomodidad, pero al mismo tiempo hacen de la casa una celda porque Leanne y los Turner rara vez salen de ella, situación que se acentuó en la tercera temporada.

Además puede verse como un simbolismo del matrimonio Turner, ya que el sótano y paredes empiezan a cuartearse, dando a entender cómo la relación de pareja se desgasta de a poco y que su matrimonio feliz y éxito laboral son una fachada que oculta un terrible secreto.

HIJA DE TIGRE…

La segunda temporada enfrenta a los Turner con la desaparición de Jericho (ya como bebé real) y partida de Leanne. El comportamiento errático de Ben y Dorothy se incrementa cuando sospechan de la llamada Iglesia de los Santos Menores, un culto presentado en la temporada 1 y al parecer ligado con Leanne, cuya enigmática figura comienza a cobrar peso en la vida de Dorothy, al borde de la desesperación por la ausencia de su hijo y la joven niñera.

En este punto el programa muestra más atributos técnicos para darle un sello visual único cortesía de Shyamalan, quien dirige algunos episodios a lo largo de la serie, pero también lo hace y de manera destacada su hija Ishana, quien sabe dar continuidad al estilo de su padre y además escribió varios capítulos de las temporadas 3 y 4. Complementan el reparto de directores, entre otros, Julia Ducournau, ganadora de la Palma de Oro por «Titane», realizadora de los dos primeros episodios de la T2, y Nimrod Antal, de la fama de «Stranger Things».

PARANOIA AL POR MAYOR

El show cambió un poco en su temporada 3 luego de la salida de su creador, Tony Basgallop (autor de la mitad del programa, 20 capítulos) pero mantuvo su estilo visual y perturbador. Con Jericho y Leanne de vuelta en la vida de los Turner, un nuevo peligro se cierne sobre la joven, quien acosada por el miedo de enfrentarse al culto, prácticamente se enclaustra en la casa hasta que descubre la verdadera capacidad de sus poderes.

Leanne empieza a manipular a Ben, Julian y un grupo de jóvenes sin hogar, mientras Dorothy comienza a preocuparse por la sumisión que ellos le demuestran creando un conflicto entre las dos mujeres, que hasta empezaban a desarrollar un nexo madre e hija. En la temporada final, Leanne se muestra dominante, dueña de la casa y los destinos de Dorothy, Ben y Julian, pero sobre todo de Jericho.

EN RESUMEN…

«Servant» es una serie donde el truco está en creer su premisa, que desafía toda lógica. Fiel al estilo Shyamalan, cierra con un giro totalmente imprevisible y que enfrenta al personaje que le sucede con una realidad inesperada. Cada temporada se fue haciendo más grande y ambiciosa, planteando retos para una audiencia que debía conformarse viendo «American Horror Story» o «The Walking Dead» para satisfacer su dosis de terror televisivo.

«Servant» no da respuestas claras o exploraciones desmenuzadas, plantea preguntas cuyas respuestas están ahí, sólo hay que saber dónde encontrarlas.

En el fondo es una serie que habla sobre lo efímero de la felicidad, sus personajes están traumados en mayor o menor grado y nada más cuentan con su apoyo para combatir la sombra oscura que se cierne sobre ellos.

Como sea que se interprete, la conclusión de «Servant» es satisfactoria y redondea uno de los programas más raros, originales, espeluznantes y cautivadores de los últimos años. Demuestra también que cuando de verdad quiere, M. Night Shyamalan puede llevar acertadamente los hilos de una historia, y de paso muestra las grandes cualidades de su hija Ishana tras la cámara.

Fans del horror, si aún no la han descubierto denle una oportunidad a esta serie, no sería raro que adquiriera el estatus de culto, porque por su calidad merece tener fieles… sirvientes.

Por Erick Escudero

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