• En México, la prevalencia de adolescentes de 12 a 19 años con sobrepeso u obesidad es de 42.9%

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Incrementar la capacitación y entrenamiento, así como la empatía de los profesionales de la salud que atienden a adolescentes que viven con obesidad, es imperante para resolver de manera óptima las diversas situaciones inherentes a esta enfermedad crónica, de acuerdo con los últimos hallazgos del estudio ACTION teens presentado en el Congreso Europeo de Obesidad (ECO) 2023, que se lleva a cabo el Dublín, Irlanda, del 17 al 20 de mayo.

En conferencia de prensa, la Dra. Cynthia Osorto, endocrinóloga y directora Médica Global Asociada de Novo Nordisk, informó que el estudio internacional ACTION teens fue diseñado para identificar percepciones, actitudes, conductas y barreras potenciales para el cuidado efectivo de la obesidad en los adolescentes. “Participaron 5,275 adolescentes de 12 a 17 años, 5,389 cuidadores y 2,323 profesionales del cuidado de la salud, de 10 países, entre ellos México, país cuya prevalencia de adolescentes de 12 a 19 años con sobrepeso u obesidad es de 42.9%».

Capacitación insuficiente, reto a vencer

En su intervención, el Dr. Dr. Ricardo Reynoso, endocrinólogo y gerente médico senior GLP-1 y Obesidad de Novo Nordisk Internacional, informó que uno de los últimos hallazgos del estudio ACTION teens es que solamente el 43% de los profesionales del cuidado de la salud reportaron haber recibido capacitación en el manejo de la obesidad después de terminar sus estudios de medicina.

El estudio también se enfocó en cómo las horas de entrenamiento recibidas impactan en la percepción de la obesidad en los profesionales del cuidado de la salud. “Más de 40 horas de entrenamiento están asociadas con mayor conciencia sobre las motivaciones de los adolescentes sobre su peso.”

“Los hallazgos también demostraron que los médicos con menos capacitación en obesidad se sienten mucho menos cómodos al ver a jóvenes que viven con esta enfermedad y es mucho menos probable que los deriven a otros servicios de apoyo, como un nutricionista o un especialista en pérdida de peso. Necesitamos brindar a estos jóvenes toda la ayuda que podamos, ya que sabemos que cuatro de cada cinco niños y adolescentes con obesidad seguirán viviendo con esta condición cuando sean adultos,” explicó el Dr. Reynoso.

El entrenamiento avanzado en obesidad durante 41 horas o más (a lo largo de una carrera) se correlacionó con un efecto positivo en las actitudes y comportamientos de los profesionales de la salud relacionados con el control del peso. Sin embargo, la mayoría de los profesionales encuestados no habían recibido ninguna formación avanzada y solo una pequeña proporción había recibido 41 o más horas de formación. Los autores concluyeron que existe, por lo tanto, la necesidad de aumentar la educación y la capacitación para mejorar la atención para los adolescentes que viven con obesidad.

Respecto a la vida con obesidad, la joven Aranza Sosa, originaria de México, compartió que “la etiqueta de ser ‘la gordita’ me ha perseguido toda la vida, desde que no me queda la ropa hasta problemas de salud o el estar en una clase de educación física y que no puedas correr igual que los demás. Para mí fue decisivo el apoyo de los médicos y el tratamiento, y que me hayan informado que la obesidad es una enfermedad. Eso me hizo consciente de que mi sobrepeso no era saludable. Gracias al grupo de médicos que estuvo a mi alrededor, logré bajar de 110 a 70 kilos. Continúo en la búsqueda de mi peso saludable, que me permita estar al 100% en mi vida.”

Mejores estrategias y presupuesto para el adecuado abordaje de la obesidad

En su exposición, la Dra. Nayely Garibay, endocrinóloga pediatra del Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”, enfatizó en que  “estudios como ACTION teens deben influir en las estrategias de intervención de la obesidad. También debemos lograr que los profesionales de la salud consideren a la obesidad como una enfermedad crónica que necesita intervenciones prolongadas en Latinoamérica.”

“Es deseable contar con un presupuesto que permita mejorar los programas de salud para el manejo de la obesidad y brindar programas de educación médica basados en evidencia científica. También es clave impulsar actualizaciones en las guías para el tratamiento de la obesidad en todos los países de la región”, subrayó la Dra. Garibay.

Otro aspecto de interés del estudio ACTION teens es la consideración de la salud emocional de los pacientes que viven con obesidad. “Debemos asegurar que el entrenamiento a los profesionales del cuidado de la salud les permita detectar problemas emocionales que tengan un impacto negativo en el bienestar de los adolescentes con obesidad, quienes tienen una pobre percepción de sí mismos. Es necesario implementar estrategias que mejoren la comunicación entre los adolescentes y sus cuidadores”, concluyó la especialista.