Enjambre y las entrañables Noches de Salón

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El Auditorio Nacional de la Ciudad de México se convirtió en un auténtico salón de baile de época pero llevado de manera magistral a lo contemporáneo de la mano de un Enjambre de Navejas y complementado por músicos excepcionales.

Así luego de por lo menos un año y medio de trabajo y dedicación llegaron las Noches de Salón y seguramente se quedarán en el recuerdo de los que las vivieron por mucho tiempo porque tienen una gran calidad de arreglos a temas icónicos de la banda.

Así fue como en punto de las 20:40 horas se apagaron las luces y Enjambre tomo el escenario para empezar con la cátedra musical con el primer sencillo del disco Enemigo que rápidamente puso los ánimos hasta lo más alto con una ovación ensordecedora.

Siguieron temas como Cámara de Faltas, Visita y la desgarradora El Vacío, ritmos clásicos de Cha Cha Cha, Bolero, Salsa, y más hicieron del concierto un viaje a aquellas épocas de oro y el público s encargó de dar un toque especial ya que prácticamente las 10000 personas que abarrotaron el coloso de reforma fueron vestidas de gala.

El ambiente fue verdaderamente de salón con canciones como De Nadie, Elemento y El Ordinario que iban dejando claro la gran banda que es Enjambre y con ello llegaron las entrañables palabras de Luis Navejas (Vocalista): «habíamos estado en el Auditorio Nacional pero nunca como esto, que hermosos se ven, muchas gracias por venir».

La complicidad entre los músicos y el público fue increíble y subiendo a cada canción, Tulipanes, Secuaz, Sábado Perpetuo y Necrópolis siguieron dando vida al setlist que fue sencillamente extraordinario.

Enseguida llegó El Derrumbe, una de esas canciones que erizaron la piel a todos, que sacaron lágrimas, sonrisas, que desgarraron las gargantas y que era una de las más esperadas, parecía que pondría final a una noche que era ya grandiosa.

Sin embargo llegaron un par de sorpresas que terminaron por hacer de las Noches de Salón algo inolvidable, Vida en el Espejo que puso el momento más iluminado del recital pues los asistentes prendieron sus luces para volver un cielo de estrellas al Auditorio Nacional, y el último tema que fue Divergencia y causó una gran alegría para terminar la función.

Grandes canciones, increíbles arreglos, músicos sumamente talentosos y un público que volvió a las Noches de Salón algo indudablemente inolvidable, por más noches cómo esas y por más momentos memorables, «esto es Enjambre, todo esto».

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