‘La Peni’ se ha convertido en un referente cultural y tecnológico imprescindible de Mérida y el país

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A tan solo dos meses de inaugurada, “La Peni”, proyecto de intervención digital que rescató y transformó 19 mil metros cuadrados en el ecosistema digital interactivo e inmersivo y gratuito más grande de Latinoamérica, se ha convertido en referente cultural y tecnológico del país con miles de visitantes nacionales e internacionales.

A través de la unión del arte con la más avanzada tecnología, Roberto López y Diego Arrangoiz, fundadores de sietelmedia crearon, junto con Jorge Contreras este proyecto que significó la recuperación más importante de los últimos años de un espacio público formado por la ex Penitenciaría Juárez, mejor conocida como “La Peni” y el icónico Parque de la Paz.

Este espacio permite a las personas que lo visitan ser parte de momentos únicos e irrepetibles que se construyen diariamente con sus intervenciones. Hay proyecciones monumentales, audio interactivo y envolvente, sensores de movimiento, pantallas táctiles e interactivas, y efectos visuales con láseres, pensados para perdurar en la memoria y los sentidos.

Durante el día, los visitantes podrán apreciar los sonidos inspirados en la región y conforme llegue la noche, las lámparas inteligentes iluminarán y darán vida a los árboles, acompañados del audio mezclado por Inteligencia Artificial que transmite sonidos de la fauna de la región para contribuir a la atmósfera.

También tiene la posibilidad de interactuar directamente con un elemento muy preciado en Mérida, el agua. En la fuente que se ubica en el centro del Parque de la Paz se cuenta con un sistema que permite jugar con los chorros de agua de manera interactiva. Cada jugador toma el control de dos propulsores de agua provocando movimientos de agua y luz en tiempo real creando una experiencia única para niños y adultos.

“La Peni” tiene distintos momentos interactivos: Semillas, Cometas, Constelaciones, Portales digitales, Proyección Estelar y Fuentes interactivas. En ellos, los visitantes pueden elegir semillas regionales y «sembrarlas» digitalmente en la fachada de la ex penitenciaría o «energizar cometas» que rememoran al Chicxulub, meteorito que cayó en Yucatán hace 66 millones de años.

También pueden crear diferentes constelaciones con el movimiento generado desde el flash de sus smartphones, así como «atravesar» con su cuerpo una cortina digital y jugar con un sistema de chorros de agua que sigue sus movimientos, con un sistema único en el mundo.

Desde que se entra al Parque de la Luz, la gente es recibida por una hamaca gigante de 65 x 15 metros, creada por el artista Rodrigo Ballester, como metáfora de la fuerza y armonía del tejido social yucateco. La curaduría corrió a cargo de Arantxa Montes Valladares, fundadora y directora creativa del estudio de diseño manoumana.

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