Héctor Cruz García, el gigante vivo del muralismo mexicano, de vuelta en La Poesía de la Naturaleza
Héctor Cruz García celebra la vida y su pasión exacerbada por el arte ¡a lo grande! En su próximo cumpleaños 94, el 2 de julio próximo, el artista de más de siete décadas de trayectoria abrirá las puertas de la muestra La Poesía de la Naturaleza, en el Museo Lic. Adolfo López Mateos, de Atizapán de Zaragoza.
El pintor, muralista, escultor y protagonista de algunos de los momentos más importantes del muralismo nacional, regresa con esta exposición íntima y luminosa que promete convertirse en uno de los acontecimientos culturales dignos de celebrar.
La fecha tiene una carga simbólica: Evoca la vida de un artista nacido en Chimalhuacán, en 1932, quien éste 2 de julio estará de vuelta en el Estado de México para presentar su obra, la de una amplia trayectoria que atraviesa parte de la historia del arte moderno en México.
Y es que hablar de HÉCTOR CRUZ GARCÍA es hablar de toda una generación. Formado en La Esmeralda, la Escuela Nacional de Pintura y Escultura, junto a figuras como Lilia Carrillo, Francisco Corzas y Gilberto Aceves Navarro, fue discípulo de maestros como Enrique Asaad, Manuel Rodríguez Lozano, Alfredo Zalce, Federico Cantú, Jesús Guerrero Galván y Francisco Zúñiga.
Además, trabajó hombro a hombro con gigantes del muralismo mexicano como Diego Rivera —en los aplanados del emblemático mural Sueño de una Tarde Dominical en la Alameda Central—, Juan O’Gorman, en los murales de piedra de color en Taxco y Cuernavaca, y José Chávez Morado, en la Secretaría de Comunicaciones. Todos éstos, proyectos que marcaron la identidad visual y cultural del país.
Como presidente de SOMART, de 1984 a 1989, HÉCTOR CRUZ GARCÍA impulsó el sistema de pago en especie, permitiendo que artistas plásticos pagaran impuestos con su obra artística, una iniciativa que derivó en la creación del Museo de Pago en Especie de la Secretaría de Hacienda, actualmente ubicado en el Antiguo Arzobispado y hoy referente cultural del Centro Histórico de la Ciudad de México.
Su obra de caballete transitó del realismo de la Escuela Mexicana al expresionismo y el simbolismo, para desembocar en el cultivo intenso del paisaje.
La relación intelectual con el poeta Carlos Pellicer a partir de 1971 marcó un punto de inflexión definitivo: el Maestro Cruz esencializó su mirada, depuró su paleta y abrió su pintura hacia una dimensión poética que Raquel Tibol describió como «sutilezas propias de una intelección postimpresionista».
La Poesía De La Naturaleza, de HÉCTOR CRUZ GARCÍA, reunirá así cerca de 30 piezas de su etapa de paisaje atmosférico, reconocida por el poeta Carlos Pellicer, la crítica de arte Raquel Tibol y los poetas Roberto López Moreno y Manuel S. Garrido, como una de las contribuciones más singulares al arte mexicano del siglo XX. Una exposición simplemente imprescindible.

