Esquemas de trabajo híbrido se contraen e incentivan un mayor desplazamiento laboral
Tras la pandemia, el trabajo híbrido se consolidó como una de las transformaciones más importantes del mercado laboral. Lo que comenzó como una medida de emergencia evolucionó hacia un modelo que prometía mayor flexibilidad, bienestar y un mejor equilibrio entre la vida personal y profesional.
Sin embargo, este esquema comienza a perder terreno. De acuerdo con el estudio Panorama Laboral Pluxee 2026, el 72.4% de los trabajadores desempeña sus funciones completamente de forma presencial, mientras que el trabajo híbrido representa el 17.6%, una disminución de 2.2 puntos porcentuales respecto al año anterior.
En contraste, el trabajo remoto registró un ligero crecimiento. Su participación aumentó un punto porcentual, al pasar de 9% el año pasado a 10% en 2026. Aunque este avance es modesto, confirma que el teletrabajo se mantiene como una modalidad especializada, con mayor presencia en industrias de tecnología, desarrollo de software y algunos servicios profesionales.
El regreso paulatino a los esquemas presenciales no solo ha modificado la forma en que las personas trabajan, sino también la manera en que se trasladan y el presupuesto que destinan a sus desplazamientos. El mismo informe señala varios cambios, entre ellos un mayor uso de transporte público que aumentó de 45% a 53%, consolidándose como el principal medio de traslado. Asimismo, el empleo de servicios de transporte privado creció de 15% a 20%, mientras que el uso del automóvil particular registró una caída significativa, al pasar de 50% a 31%.
Además del cambio el costo de los traslados también adquiere mayor relevancia. Quienes utilizan automóvil reportan un gasto promedio semanal de $457 pesos, mientras que el taxi alcanza $973 pesos, frente a los $183 pesos del transporte público. Esto convierte el traslado diario en un componente cada vez más importante del ingreso disponible de los trabajadores.
La movilidad diaria redefine las expectativas laborales
El aumento de la asistencia presencial a los centros de trabajo también redefine las expectativas de los colaboradores. Además del tiempo invertido en los traslados, acudir diariamente a la oficina implica mayores gastos en transporte y alimentación, dos rubros que impactan directamente en la economía de los trabajadores.
En este contexto, el estudio identifica un creciente interés por prestaciones que ayuden a compensar estos costos, reflejando que los beneficios laborales ya no solo se valoran por su impacto en el bienestar, sino también por el alivio financiero que representan frente al incremento de los gastos cotidianos.
Entre las prestaciones más valoradas destacan: vales de despensa (69%), apoyo para transporte (41%), uno de los beneficios con mayor crecimiento en preferencias respecto al año anterior.
“Los resultados sugieren que la discusión ya no gira en torno a cuántos días se trabaja desde casa, sino al valor que reciben los colaboradores a cambio de volver a la oficina. La presencialidad implica mayores tiempos de traslado, gastos crecientes y una expectativa más alta respecto a salarios, prestaciones y desarrollo profesional”, destacó Rodolfo Caraccioli, Director de Marketing en Pluxee México.
En un contexto donde casi la mitad de los trabajadores considera cambiar de empleo, las organizaciones que mantengan esquemas presenciales deberán fortalecer su propuesta de valor con beneficios tangibles que compensen el costo de la movilidad diaria. De lo contrario, el regreso a la oficina podría convertirse en un factor adicional que incentive la rotación del talento.

