73% de los mexicanos tarda más en llegar al trabajo debido al tráfico

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El regreso a clases no solo modifica las rutinas de las familias: también impacta los tiempos de traslado de los trabajadores. De acuerdo con un sondeo de Buk, plataforma de recursos humanos impulsada por IA, realizado en México, 73% de los colaboradores reporta que su trayecto diario se vuelve más largo tras el regreso a clases, evidenciando cómo el calendario escolar también tiene efectos en la dinámica laboral.

Del total de personas que perciben un aumento en sus tiempos de traslado, 17% señala que su recorrido incrementa hasta 15 minutos; 32% registra un aumento de entre 16 y 30 minutos; 16% enfrenta entre 31 y 60 minutos adicionales, mientras que 8% reporta un incremento de más de una hora.

El fenómeno pone sobre la mesa un factor que suele quedar fuera de la conversación sobre el regreso a clases: el tiempo que los colaboradores pierden diariamente en traslados y cómo este puede impactar su jornada laboral, productividad y bienestar.

“Cuando hablamos de conciliación, solemos pensar únicamente en horarios o permisos, pero también debemos considerar el tiempo que las personas destinan a trasladarse. El regreso a clases modifica la movilidad de las ciudades y, con ello, la rutina de miles de colaboradores. Para las organizaciones, esto representa una oportunidad para repensar qué tan flexibles son realmente sus esquemas de trabajo”, señala Andrea Rico, experta en Talento y Cultura en Buk.

La flexibilidad toma protagonismo

Ante estos cambios, la flexibilidad laboral aparece como una herramienta relevante para acompañar a los colaboradores durante esta temporada. El sondeo de Buk revela que, con el regreso a clases, el horario flexible es el beneficio más utilizado entre colaboradores con hijos, con 36% de adopción.

Además, existe un amplio consenso sobre la importancia de que las empresas cuenten con este tipo de alternativas: 85% de los encuestados está de acuerdo con que las organizaciones ofrezcan beneficios de flexibilidad para colaboradores con hijos, incluso entre quienes no tienen hijos.

Sin embargo, el reto no termina en ofrecer beneficios. Solo 56% de la muestra considera que la cultura de su empresa facilita la conciliación entre trabajo y familia durante esta temporada, lo que apunta a una brecha entre contar con políticas de flexibilidad y que estas realmente formen parte de la experiencia cotidiana de los colaboradores.

El regreso a clases también cambia la dinámica de los equipos

El impacto tampoco se limita a quienes tienen hijos. 62% de los colaboradores sin hijos percibió cambios en su carga de trabajo debido a las ausencias de compañeros con hijos durante el verano, y solo 56% considera equitativa la distribución de la carga laboral frente a quienes sí tienen hijos.

Para las organizaciones, esto plantea un reto doble: facilitar la conciliación de madres y padres sin trasladar la carga a otros integrantes del equipo.

Más que un fenómeno asociado únicamente al calendario escolar, el regreso a clases evidencia la necesidad de que las empresas diseñen esquemas de trabajo capaces de responder a las distintas realidades de sus colaboradores, desde los tiempos de traslado hasta las responsabilidades de cuidado.

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