Obesidad cuesta más de $240 mil millones de pesos al año
La obesidad es una enfermedad crónica que, en muchos casos, requiere tratamiento y seguimiento prolongados. Según proyecciones de la Secretaría de Salud y análisis del Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO), el costo total de la obesidad y sus complicaciones en México se estima en más de 240 mil millones de pesos al año, por su parte la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) advierte que el costo anual de la obesidad en México es de 200 mdd en tratamiento médico.
Aunado a ello, datos registrados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad afecta a personas de todos los países y se asoció con 3,7 millones de defunciones en todo el mundo en 2024. Se calcula que para 2030 se duplicará el número de personas con este problema de salud. Es por ello que se buscan alternativas para el control de las enfermedades asociadas al sobrepeso.
Con la llegada de medicamentos, así como el uso de procedimientos como el balón intragástrico, las personas tienen hoy diferentes alternativas terapéuticas; sin embargo, además de la eficacia y seguridad, el costo puede convertirse en un factor importante para la continuidad del tratamiento. La guía mexicana para el manejo del sobrepeso y la obesidad plantea precisamente un abordaje centrado en el paciente y en el manejo de la obesidad como una enfermedad crónica.
El balón intragástrico es un dispositivo médico diseñado para apoyar el tratamiento de la obesidad. Se trata de un dispositivo flexible que se coloca dentro del estómago mediante un procedimiento endoscópico, generalmente sin necesidad de cirugía, y posteriormente se llena con una solución o gas, dependiendo del tipo de dispositivo. Al ocupar parte del espacio disponible en el estómago, ayuda a generar una sensación de saciedad con menores cantidades de alimento. Su colocación debe realizarse por personal médico especializado y formar parte de un tratamiento integral que incluya seguimiento nutricional y cambios en el estilo de vida.
Felipe Navarro, gerente de la unidad de negocios de BIB System, menciona que en México este procedimiento puede representar un desembolso inicial de alrededor de 30 mil a 40 mil pesos, dependiendo del tipo de balón, el procedimiento y el centro médico. Existen paquetes con seguimiento y acompañamiento cercanos a 45 mil pesos que contemplan la colocación y retiro
del dispositivo. A diferencia de los medicamentos, su principal valor radica en que puede formar parte de una estrategia integral y multidisciplinaria para reducir el impacto de la obesidad y, con ello, contribuir al control de enfermedades asociadas como diabetes tipo 2, hipertensión y alteraciones metabólicas.
El costo cambia cuando se analiza a largo plazo
Teniendo en cuenta el tiempo para el tratamiento y sus complementos, el balón supone principalmente un costo inicial, mientras que otros tratamientos pueden representar un gasto mensual durante periodos prolongados. Por ejemplo, un tratamiento de $8,000 pesos mensuales implicarían alrededor de $48,000 pesos en seis meses y $96,000 pesos en un año, sin considerar consultas, estudios u otros gastos asociados, esto implica un gasto mayor por un periodo prolongado.
Pero existe otro aspecto que no debe perderse de vista: interrumpir los medicamentos no necesariamente significa que el efecto sobre el peso se mantendrá. En un estudio de seguimiento realizado por Weight regain and cardiometabolic effects after withdrawal of semaglutide: The STEP 1 trial extension”, publicado en Diabetes, Obesity and Metabolism en 2022, se menciona que después de suspender medicamentos para el control de la obesidad, los participantes recuperaron aproximadamente dos terceras partes del peso que habían perdido durante el año posterior a la suspensión. Los autores señalaron que estos resultados son consistentes con la naturaleza crónica de la obesidad y con la necesidad de un tratamiento continuo para mantener los beneficios.
En este contexto, el balón intragástrico puede representar una alternativa de tratamiento que, además de requerir una inversión inicial, busca acompañar al paciente durante un periodo definido para favorecer cambios en sus hábitos y en la relación con los alimentos. Su importancia no radica únicamente en la reducción de peso, sino en que puede formar parte de un abordaje integral de la obesidad, con acompañamiento médico y nutricional, que permita trabajar en el control de la enfermedad y en el mantenimiento de los resultados a largo plazo.

