Thriller de género, Laberinto dos garotos
Laberinto dos garotos (Labirinto dos Garotos Perdidos), dirigida por el cineasta brasileño Matheus Marchetti, es una propuesta audaz y fascinante dentro del cine contemporáneo de género. Mezclando elementos de fantasía, suspense y comedia negra, la película funciona como una fábula urbana tan seductora como peligrosa.
La historia sigue a un joven de provincia que, al adentrarse y perderse en la inmensidad de la vida nocturna de la gran ciudad, se embarca en una serie de citas y encuentros casuales cada vez más extraños, bizarros e hipnóticos. Sin embargo, este viaje de autodescubrimiento y deseos ocultos transcurre bajo una sombra latente: un asesino serial acecha en la oscuridad de la metrópoli merodeando a chicos como él.
Lo mejor
Atmósfera nocturna e hipnótica: Marchetti logra construir una estética visual muy potente que captura la soledad y el magnetismo de la ciudad de noche, convirtiéndola en un auténtico laberinto labrado a partir de neones, sombras y peligro.
Hibridación de géneros: El filme maneja con soltura una mezcla poco convencional que transita entre el thriller de asesinos en serie, el cine queer de autodescubrimiento y toques de fantasía surrealista.
Crítica y deseo: La travesía del protagonista utiliza los encuentros fortuitos no solo como motor de tensión y misterio, sino como una metáfora sobre las vulnerabilidades y los anhelos de la juventud en entornos urbanos hostiles.
Lo menos favorable
Ritmo desigual: Al estructurarse como una secuencia de encuentros episódicos, algunas paradas en el «laberinto» del protagonista pueden resultar más irregulares que otras en términos de tensión dramática.
Corte independiente: Su propuesta arriesgada, de presupuesto modesto y tintes experimentales puede no conectar con el público que busque un thriller de terror convencional o lineal.
Veredicto
Laberinto dos garotos es una bocanada de aire fresco en el cine de género independiente latinoamericano. Es una recomendación ideal para quienes disfrutan de los thrillers psicológicos con una fuerte carga estilística, tintes queer y atmósferas nocturnas absorbentes. Una pesadilla urbana tan extraña como magnética.

