Clayface, ¿triunfará en taquilla?
Dirigida por James Watkins y escrita por Mike Flanagan junto a Watkins, Clayface (2026) se erige como un escalofriante y refinado ejercicio de body horror y thriller psicológico que reinventa de forma brillante al clásico villano de Gotham, convirtiéndolo en un trágico y perturbador monstruo nacido de las entrañas del Hollywood contemporáneo.
La historia se centra en Matt Hagen (Tom Rhys Harries), una prometedora estrella de cine cuya carrera y rostro sufren un destino devastador tras un horrendo ataque; cegado por la vanidad, la desesperación y la implacable obsesión por recuperar la gloria perdida, Hagen se somete a un riesgoso procedimiento biomédico no regulado a cargo de la investigadora Caitlyn Corr (Naomi Ackie), desencadenando una mutación celular incontrolable que convierte su carne en una inestable masa de arcilla viviente.
Lejos de ceder ante los clisés habituales de las superproducciones de cómics, la película abraza una escala narrativa contenida y una estética noir sumamente cuidada, priorizando la degradación de la identidad, el sufrimiento orgánico y el colapso mental de un personaje que, en su afán por sostener una máscara perfecta, termina perdiendo por completo su condición humana.
Con un presupuesto optimizado que rodea los 30 millones de dólares y un uso maestro de efectos prácticos que recuerdan a la época dorada de David Cronenberg, la cinta aprovecha la atmósfera opresiva de Watkins y el sello característico de Flanagan para moldear un relato tan visceral como conmovedor.

