“The Batman”, un héroe interesantemente atribulado

El director Matt Reeves logró lo que ningún creativo anterior había hecho, convertir a “Batman” en un personaje “verídico”, alejado de las versiones de Tim Burton, Joel Schumacher y Christopher Nolan. A finales de los ochenta, el genio “burtoniano” ofreció una interesante visión del “Hombre-Murciélago”, encarnado por Michael Keaton, tornándolo en un paladín proveniente del expresionismo alemán; por su parte, el fallecido Schumacher, rebajó a Val Kilmer y George Clooney como coloridos encapotados próximos al de Adam West de la serie televisiva sesentera, mientras que Nolan exageró en la humanización del héroe de DC Comics. Sin embargo, Reeves dio en el clavo con “The Batman”.

 

La cinta llega hoy a las salas de cine mexicanas protagonizada por Robert Pattison, quien realiza un trabajo fenomenal como el “Caballero de Ciudad Gótica”, dotándolo de verosimilitud, sobre todo por su atormentada psique, aderezado con un toque arquetípico del justiciero en busca de redención, muy próximo al carácter de la mitología del cómic, en especial de tramas como “Año Uno” de Frank Miller o “The Long Halloween” de Jeph Loeb. Una vez más, el ex “Edward Cullen” de “Crepúsculo” demuestra su poderío histriónico, mismo que ya habíamos apreciado en “Cosmópolis” y “El faro”.

 

El filme gira en torno al joven “Bruce Wayne/Batman” a los pocos años de haber tomado el manto del súper-héroe urbano. Su leyenda se ha extendido en la podrida urbe que habita, logrando disminuir los altos índices de delincuencia ante el temor de los criminales, una de las premisas originales planteadas por Bill Finger y Bob Kane, creadores de “Batman” en el Noveno Arte. Ni Burton ni Nolan habían consolidado en pantalla hacer creíble esta situación, pero por fin, Reeves logra desde los primeros minutos, colocar al vengador oscuro como una idea más que un hombre, un susurro espectral más que un ente de carne y hueso.

 

Recurriendo a este concepto, “Batman” hace temer a maleantes y policías, nadie sabe cómo reaccionará, sólo el detective “James Gordon” (Jeffrey Wright) es capaz de domar a esta fiera enmascarada, taciturna y alucinante. Sin embargo, Reeves, conforme avanza la trama hace que el murciélago “conviva” con los agentes policiales, acompañándolos en las escenas de los homicidios perpetrados por el misterioso “Acertijo” (Paul Dano), quien, como “Batman”, es más una idea que permea en la historia que un villano notorio (alejadísimo de la versión de Jim Carrey).

 

Si bien los enemigos de “Batman”, como el “Guasón” (llámese Jack Nicholson, Heath Ledger o Joaquín Phoenix) o el “Pingüino” de Danny DeVito en “Batman regresa” quitaron protagonismo al héroe titular, Pattinson se lo devuelve, aumentado con el aura de oscuridad con que autores como Miller, Alan Moore o Scott Snyder confabularon al encapotado en el cómic, amén que regresa a sus orígenes, el de un detective, un sabueso ansioso por resolver el enigma.

 

Pero fuera del propio “Batman”, la cinta es tediosa, repleta de giros argumentales sin sentido, con actuaciones desconcertantes. Zoe Kravitz como “Catwoman”, Andy Serkis como “Alfred” o Colin Farrell como el Pingüino, ofrecen las peores representaciones fílmicas de cada uno de estos integrantes del “Universo de Batman”, de tal modo que el regreso del “Caballero de la Noche” en solitario falla en concretar una película menos estridente, tal vez, en un ejercicio de imaginación, enfrentar a este “Batman” con el “Joker” de Phoenix sería lo idóneo, sin embargo, y a pesar de la tentación que ofrece la posibilidad de los “multiversos”, difícilmente Warner-DC empataría estas dos versiones de héroe y villano, debido a que este bati-reinicio es un mundo que se sostiene por sí mismo, sin necesidad de recurrir al embrollo de Zack Snyder.