Cómicos de la Legua cumple 63 años de hacer teatro

En el marco del festejo del 63º aniversario de los Cómicos de la Legua de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), se hizo entrega del reconocimiento especial por la dedicación y trayectoria al Lic. Roberto Servín Muñoz, fundador, exdirector y miembro activo del grupo, quien agradeció al público por darle vida al teatro.

En las instalaciones del mesón, la rectora de la UAQ, Teresa García Gasca, el secretario de Extensión Universitaria, Eduardo Núñez Rojas y el director general de Cómicos de la Legua, Jorge Carrillo Urtiz Rubio, entregaron la placa en el escenario a Servín Muñoz.

Fue la Rectora la encargada de dar lectura al reconocimiento, quien además comentó estar complacida de celebrar junto a los Cómicos. “Para mí es un gusto enorme estar en esta noche de aniversario de nuestros Cómicos de la Legua, de 63 años de mucho trabajo, de mucha pasión, de hacer muy buen teatro”.

Jorge Carrillo agradeció la presencia y participación constante de Servín: “para nosotros es un honor entregar este detalle, que significa toda una vida de trabajo, pasión y amor por el teatro”.

“A los 81 años es muy difícil controlar las emociones y más con 63 años de andar en estas andanzas teatreras. Empecé a los 15 años, ahora tengo 81, enriqueciéndome cada día con los personajes, las tramas, las obras, los ejemplos que nos da el teatro, porque el teatro es un reflejo de la vida, no es que se repita la vida, sino es un reflejo y el público se está viendo a través de los actores, está viendo sus vicios, sus pasiones, está viendo sus sentimientos, su penalidad o su alegría en la vida, por eso vale la pena hacer teatro y por eso vale la pena venir al teatro, porque esto nos ayuda a ser mejores, con cada día, con cada función”, reflexionó Roberto Servín.

El fundador y exdirector, agregó que, pese a las adversidades, “no puedo dejar el teatro”, recalcando que mientras la vida le permita, continuará con su misión y valor escénico. “Agradezco al público por darnos vida, porque sin el público, el teatro no vive, porque sin público, pues me vería al espejo”, finalizó.