Cómo ser una madre perfecta

En Latinoamérica y, particularmente en México, se ha construido un modelo social de ser una madre perfecta, lo que implica estar siempre dispuesta, no sentir cansancio ni culpa, atender a todos los miembros de la familia, además de realizar un trabajo remunerado.

Esta situación, sumada a factores externos al hogar como la presión social y, en algunos casos, enfrentarse a la maternidad y la crianza de los y las pequeñas sin una red de apoyo, puede desencadenar en las mamás -tanto embarazadas como posterior al parto- alteraciones psicoemocionales como ansiedad, depresión, frustración, pánico, irritabilidad o cansancio extremo, afirma Gabriela Pérez Negrete, psicoterapeuta con más de 10 años de experiencia en consulta.

Lo anterior puede traer graves consecuencias tanto en las mamás que padecen estos trastornos, mismas que se pueden manifestar con dolores de cabeza, problemas digestivos o intestinales, contracturas musculares, riesgos cardiacos y una importante baja de defensas lo que las hace más propensas a enfermarse, como en los y las pequeñas quienes se enfrentan a una situación de estrés constante.

Pérez Negrete, asegura que para aminorar la carga física y emocional atribuida a las mamás es importante que reconozcan en ellas mismas las carencias que pueden llegar a tener, así como sus propias necesidades, recordando lo que el psicólogo y pediatra Donald W. Winnicott definió como ser una “madre lo suficientemente buena”, al referirse a las fallas propias de la naturaleza humana como esenciales para mostrar al pequeño o pequeña el mundo tal como es y ayudarle a ponerse en contacto con la frustración y fortalecer su tolerancia.

Algunas de las recomendaciones para ser la mamá que los y las niñas necesitan son:

  • Tu hijo o hija no necesita que seas una madre perfecta, te necesita a ti.
  • Ten la certeza que puedes brindar una base afectiva sólida para tu hijo o hija.
  • Respeta tus necesidades como mujer y mamá; entre ellas, date la oportunidad de descansar el tiempo necesario.
  • Acepta que estás abrumada, que te sientes sobrepasada por la situación e incluso que has perdido el deseo de ser madre porque son sentimientos comunes en el proceso de crianza.
  • Construye una red de apoyo que te permita tener momentos de desahogo, incluso cuando estás agotada de amamantar al bebé, sólo asegúrate que tu hijo o hija tenga una alimentación de calidad y que esté al alcance de tu economía.

Finalmente, la psicoterapeuta recuerda que cada mamá tiene la capacidad de ser la madre que su hijo necesita.