¿Es posible el trastorno bipolar en niños o sólo afecta a los adultos?

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El trastorno bipolar se identifica más a menudo en adultos jóvenes, pero puede darse en adolescentes. Es raro, pero es posible en niños pequeños. Puede causar cambios extremos en el estado de ánimo, desde sentimientos de euforia, llamados manía o hipomanía, hasta depresión grave.

El malestar emocional y los comportamientos que perturban a los demás son frecuentes en la infancia y la adolescencia. En la mayoría de los casos, estos comportamientos no son signo de un problema de salud mental que deba tratarse. Todos los niños tienen periodos difíciles. A veces se sienten decaídos, irritables, enfadados, hiperactivos o impulsivos. No obstante, si los síntomas de tu hijo son graves o continuos, o causan problemas graves, puede tratarse de algo más que una fase.

Los síntomas del trastorno bipolar en los niños incluyen:

  • Cambios graves en el estado de ánimo que difieren de sus cambios habituales en el estado de ánimo. Estos cambios ocurren a menudo, pueden durar mucho tiempo y afectan mucho la forma de actuar del niño.

  • Hiperactividad, impulsividad y agresividad, que afectan su comportamiento social y cómo actúa en otros ámbitos de la vida.

  • Pensamientos acelerados, que a veces se manifiestan cuando cambia de tema con rapidez y frecuencia al hablar.

  • Comportamientos arriesgados y descuidados, fuera de lo normal, como mantener relaciones sexuales ocasionales con muchas parejas. Otros ejemplos son el abuso de alcohol o el mal uso de medicamentos, o los gastos desmedidos de dinero.

  • Incapacidad para dormir o disminución significativa en la necesidad de dormir.

  • Estado de ánimo depresivo o irritable la mayor parte del día, casi todos los días, durante un brote depresivo.

  • Una idea exagerada de las capacidades que no se basa en la realidad.

  • Pensamientos y conductas suicidas. Estos síntomas se dan más a menudo en niños mayores y adolescentes.

  • Pérdida de contacto con la realidad, como ver cosas que no existen o creer que alguien intenta hacerles daño.

Cuando un niño o adolescente con trastorno bipolar presenta síntomas, se denomina episodio. Entre estos episodios, pueden volver a su comportamiento y estado de ánimo habituales.

Es importante recordar que estos síntomas por sí solos no pueden determinar si existe un trastorno bipolar. Esto se debe a que estos síntomas pueden estar relacionados con otros problemas, como los siguientes:

  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

  • Trastorno del espectro autista.

  • Trastorno de oposición desafiante.

  • Trastorno de la conducta.

  • Trastorno de ansiedad.

  • Depresión mayor.

  • Trastorno por consumo de sustancias adictivas.

Experiencias anteriores que fueron angustiantes o dolorosas, que suelen denominarse experiencias traumáticas.

Identificar una afección de salud mental puede ser difícil porque estas afecciones pueden darse junto con el trastorno bipolar.

Hacer un diagnóstico de trastorno bipolar es complicado. Suele implicar varias evaluaciones, sesiones y fuentes de información. No existen pruebas de laboratorio, genéticas, médicas o de imágenes cerebrales que un proveedor de atención médica pueda utilizar para diagnosticar el trastorno bipolar.

Si tu hijo tiene cambios graves en el estado de ánimo, depresión o problemas de comportamiento, acude a un proveedor de atención para la salud mental especializado en niños y adolescentes. Los problemas de estado de ánimo y comportamiento causados por el trastorno bipolar u otras afecciones de salud mental pueden derivar en problemas graves. Un tratamiento precoz puede ayudar a prevenir problemas graves y a reducir los efectos de los problemas de salud mental a medida que tu hijo crece.