Reestrena Cars
El reestreno de Cars en la gran pantalla por su 20 aniversario es mucho más que un simple truco nostálgico de estudio; es la oportunidad perfecta para comprobar por qué la obra maestra de Pixar dirigida por John Lasseter ha envejecido con tanta elegancia y solidez en el imaginario colectivo.
Un viaje que trasciende la línea de meta
Cuando se estrenó originalmente en 2006, muchos la vieron como una apuesta menor de Pixar tras los colosales éxitos de Buscando a Nemo o Los Increíbles. Sin embargo, el tiempo puso las cosas en su lugar. Volver a verla en una sala de cine permite apreciar el riesgo narrativo que tomó el estudio: cambiar la velocidad vertiginosa de las pistas de la Copa Piston por el ritmo pausado, polvoriento y melancólico de la Ruta 66.
La historia del arrogante Rayo McQueen perdiéndose en el olvidado pueblo de Radiador Springs mantiene intacta su frescura. La premisa sigue resonando con fuerza: el verdadero éxito no consiste en cruzar primero la meta a toda costa, sino en aprender a detenerse, mirar a los lados y valorar los vínculos que construimos por el camino.
Virtudes técnicas y emocionales que no pasan de moda
A nivel visual, el salto temporal de dos décadas juega a favor de la película. Mientras que algunas animaciones de la primera mitad de los 2000 acusan el paso de los años, el detallismo industrial de las carrocerías, los reflejos metálicos sobre la pintura y, sobre todo, la majestuosidad de los paisajes del desierto americano siguen luciendo impecables.

