Katia Itzel hace historia
La actuación de Katia Itzel García en el partido entre Países Bajos y Túnez fue una pieza fundamental para mantener el orden en un encuentro que, por momentos, amenazó con volverse ríspido debido a la intensidad del cierre de la fase de grupos. La silbante mexicana demostró un dominio absoluto del ritmo de juego, permitiendo la fluidez necesaria para que el espectáculo ofensivo neerlandés pudiera desplegarse, pero interviniendo con autoridad exacta cuando las disputas físicas subieron de tono.
Su capacidad para gestionar el temperamento de los jugadores en los minutos finales fue particularmente notable, ya que supo imponerse sin necesidad de abusar de las tarjetas, manteniendo la calma incluso en las jugadas más cerradas. Uno de los puntos más altos de su desempeño fue su coordinación con el equipo de videoarbitraje; en las revisiones necesarias durante el segundo tiempo, Katia mostró una comunicación clara y una ejecución rápida que evitó tiempos muertos excesivos, garantizando que el partido recuperara su dinamismo de inmediato.
En definitiva, su arbitraje en el Kansas City Stadium fue un reflejo de su madurez profesional. Su estilo de arbitraje, caracterizado por estar siempre cerca de la jugada y mostrar una lectura de juego que anticipa los roces, le permitió llevar el compromiso a buen puerto, ganándose el reconocimiento por haber manejado con total solvencia un duelo que, aunque con un ganador claro, exigía una conducción impecable para evitar cualquier conato de desorden.

