«Riesgo Bajo Cero», más acción con Liam Neeson

Por Martín López González

Con el paso de los años, Liam Neeson se ha convertido en uno de los fuertes representantes del cine de acción moderno, consiguiendo hacerse de un fiel séquito de seguidores que asisten a los cines abarrotando las butacas, solo con la intención de ver a su actor de cabecera favorito golpear unos cuantos rostros.

 

Esto ha provocado que su filmografía cuente con un sello muy específico, el cual se aleja de las pretensiones y las exquisiteces técnicas para darle rienda suelta a peleas, persecuciones y algunas explosiones. Porque eso es el cine de Liam Neeson, un sin fin de situaciones extraordinarias que requieren las habilidades mentales y (mayormente) físicas del actor para lograr salvar el día.

 

Lo que nos ofrece Riesgo Bajo Cero es un poco de esto. Acción desbordante, malosos persistentes y sobre todo entretenimiento. Para ello la película sigue a Mike (Liam Neeson), un experimentado conductor de trailers, quien junto a su hermano Gurty (Marcus Thomas) es contratado con el fin de llevar un cargamento urgente para lograr salvar a unos mineros, quienes tras una repentina explosión, quedan atrapados en la excavación.

 

Gracias a esta situación, la entrega se vuelve una misión contrarreloj, misma que se torna aún más complicada ya que por la época del año, el único camino para llegar antes de que se termine el oxígeno para los mineros, es una carretera de hielo. Un terreno complicado para maniobrar un vehículo de naturaleza pesada como los que Mike y compañía deberán llevar cuidadosamente hasta el punto de espera.

 

Así es como el director Jonathan Heasleigh pone una vez más a Liam Neeson de frente al peligro por medio de una fórmula conocida que no presenta nada novedoso, siguiendo así la receta que ha dado al actor su fama mundial. El problema es que aún cuando la cinta no cambia la jugada en ningún momento, durante los primeros minutos del largometraje se puede sentir un ritmo pesado y tedioso, haciendo que el inicio se vuelva lento.

 

A esto se le suma el hecho de que el personaje de Gurty es un ex militar que participó en la guerra de Iraq, representando orgulloso la bandera de Estados Unidos, lo cual tristemente le provocó estrés postraumático. A primera vista este detalle en la película podría sugerir una trama que busca visualizar las secuelas de la guerra en los soldados americanos, pero a decir verdad está situación resulta prescindible, teniendo como único propósito brindar un discurso moralista hueco y carente de dirección.

 

Ante estás problemáticas la marcha de Riesgo Bajo Cero se siente desengrasada, pero no por ello pierde la esperanza, consiguiendo más adelante desprenderse de sus errores y buscando en cambio, posar el destino de la película sobre los hombros de Liam Neeson, quien feliz carga con este peso para brindarle un mejor enfoque.

 

Así es como la cinta toma su lugar, dejando de lado cosas que traban el desarrollo de la historia, y confrontando de esta forma la naturaleza misma de Riesgo Bajo Cero. Es a partir de este momento que el filme comienza a tomar un ritmo adecuado, aunque tristemente el director recae en el mal manejo del ritmo, extendiendo de más los momentos finales de la cinta, llevando demasiado lejos el juego del gato y el ratón entre el protagonista y el antagonista.

 

Pero a pesar de sus errores, Riesgo Bajo Cero es una película adecuada para el público amante del género, y especialmente amante de Liam Neeson, por lo que el target del largometraje quedará completamente satisfecho, mientras que para el resto solo será un película palomera más.

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