Katya Echazarreta, un impulso de motivación hasta alcanzar un sueño fuera de este mundo

Katya Echazarreta se convirtió el pasado 4 de junio en la primera mujer mexicana y la mujer más joven, en viajar al espacio con 26 años.

Durante la sexta edición de la Cumbre Inmobiliaria organizada por InCon #BlackEdition, dedicada a los temas del liderazgo, motivación y las nuevas tecnologías, entre otros, Katya Echazarreta, primera mexicana en viajar al espacio, compartió parte del recorrido e historias vividas en su búsqueda de ser astronauta hasta ver alcanzado ese sueño, al ser seleccionada por la organización Space for Humanity de entre siete mil personas, para viajar fuera de la atmósfera, un objetivo impulsado por su mamá desde la etapa de su niñez.

El pasado mes de junio, Katya Echazarreta, originaria de Guadalajara, Jalisco, se convirtió en la primera mujer mexicana en viajar al espacio a través de la misión Blue Origin NS-21. El vuelo se llevó a cabo en la nave New Shepard con una duración de 10 minutos desde su despegue en Com Ranch, Texas, Estados Unidos, hasta su regreso en propio territorio estadounidense, sin embargo, ese logro conjunta una serie de historias las cuales iniciaron desde la infancia de Katya, en específico, a los siete años, de acuerdo con la también ingeniera electrónica graduada en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA).

Entorno Familiar

A través de una personalidad cálida, sonriente y en distintos momentos, con risas escapadas de su boca al concluir sus narraciones, Katya se describió como una persona apasionada del aprendizaje, siempre con el objetivo de ser la mejor en cada una de las actividades a las cuales se dedicaba desde su infancia hasta la fecha, con 27 años. Esto la llevó a interesarse en los temas de la ciencia, a los cuales accedió con ayuda de su hermano, quien le solicitaba distintas lecturas a su padre (ingeniero de profesión) acerca de temas científicos, y él se las hacía llegar, sin saber que en realidad eran para su hija.

Dentro de esas historias, Katya compartió haber preguntado a su mamá acerca del trabajo más complicado que una persona podría realizar: “a los siete años estaba con mi mamá en la estación del camión y le pregunté cuál es el trabajo más difícil que alguien puede hacer”. En respuesta, su mamá la miró y le respondió: “Eso depende de ti. Para ti pienso que sería ser astronauta”. Palabras que le mostraron el camino a Katya para decidir desde ese momento que iría al espacio.

Además de su mamá, Katya Echazarreta compartió haberse inspirado en su abuelo, originario de Cajititlán, Jalisco y quien falleciera a causa de Covid-19, al narrar haber luchado también por sus sueños y dedicarse al estudio profesional de la agronomía como ingeniero, a pesar de que su familia se dedicara a la siembra y sólo tuvieran la oportunidad de estudiar hasta cuarto de primaria. Debido a ello, según compartió Echazarreta, su abuelo se salió de su casa y llegó a un internado donde le otorgaron una beca para continuar sus estudios hasta conseguir después, una beca para la universidad, gracias a su constancia y notas destacadas.

El dedicarse al estudio le dio la oportunidad también al abuelo de Katya, conseguir una maestría en Japón. De acuerdo con la joven astronauta, su abuelo se volvió un experto en su área de estudio y, gracias a sus conocimientos y dedicación, lo solicitaban personas de China y Japón con la intención de resolver temas relacionados con la siembra y cultivo del arroz: “pienso en mi abuelito cómo a sus nueve años emprendió su camino hasta lograr sus objetivos y veo a los niños de ahora y sé que pueden lograr todo lo que se propongan a partir de sus ideas. Cuando me sucede algún problema pienso en lo que logró mi abuelito a su corta edad y con todos los privilegios que tengo me doy cuenta de que también puedo lograr todo lo que me proponga”.

El despegue

Con emoción y a la vez, con el recuerdo de sentir un poco de nervios y ansiedad, Katya describió visualizar en la capsula a través de las ventanas, un panorama anaranjado mientras los integrantes de la tripulación seguían la cuenta regresiva del 10 hacia atrás, (primero con voz baja y cada vez más cerca del cero en voz  cada vez más alta de manera gradual): “recuerdo llegar al punto más alto en el despegue, subir y ver alrededor el color azul del cielo que todos conocemos y después, visualicé un círculo como si fuera un portal negro al frente. Segundos después ya estás en el espacio. Ves todo negro alrededor. Es una experiencia pesada por todo lo que pasa. Es un ruido intenso al despegarse la capsula del cohete. Sales impulsado y comienzas a flotar. Si no sabes lo que está pasando sí te llegas a asustar”.

Según compartió también Katya, todo lo que vemos en relación con el espacio, lo visualizamos en dos dimensiones. Al tener la oportunidad de verlo en tres dimensiones, es una experiencia difícil de explicar: “al flotar en tu asiento, tu mente no sabe qué hacer con eso porque somos una colección de experiencias. Son reacciones que la mente asimila de inmediato, por ejemplo, con un golpe o una quemadura, pero al flotar, tienes que calmarte. Una vez que puedo moverme, volteo a ver por la ventana y existe un video de mi reacción con mi mano cubriendo mi boca mientras regreso la mirada hacia el interior de la capsula, al no creer ver la Tierra en ese momento. No puedes pensar en nada, es como estar hipnotizado salir de tu cuerpo y volver a entrar y seguir con tus actividades”.

“La atmosfera es de lo más bonito que he visto en toda la vida. Al verla y platicar con los astronautas después de la experiencia, se aprecia como una capa muy delgada y brilla de un color azul de manera constante. Ahora al voltear a ver el cielo lo percibo como una cosa muy chiquita cuando antes era inmenso. En el momento que te das cuenta que menos de 700 personas han llegado al espacio, asimilas el privilegio y regalo de vivir esa experiencia que a su vez, se convierte en una responsabilidad”, reflexionó Echazarreta.

De regreso en la Tierra

Desde el punto de vista a partir de la honestidad, Katya Echazarreta asimiló ser difícil el regresar a su vida cotidiana después de vivir la experiencia de viajar al espacio. Esto al convertirse en una figura pública y percibir a un sector de menores en México y América Latina, quienes ahora buscan convertirse en los próximos astronautas, sin embargo, las oportunidades son limitadas, según argumentó Katya, al recordar a Rodolfo Neri Vela (primer astronauta mexicano en viajar al espacio) y el tiempo que pasó antes de volver a emprender una misión donde se incluya a una persona de origen mexicano para ir al espacio (desde el principio de la década de los 50’s a la fecha).

A partir de esa postura, la astronauta mexica aseguró tener distintos planes para México y Latinoamérica con la intención de impulsar a más personas a cumplir el sueño de viajar al espacio sin la necesidad de dejar el país e invitó a quienes quieran sumarse a la causa, unirse a su proyecto bajo el propósito de cambiar el país: “estoy creando una fundación en México para apoyar a los jóvenes y en especial, a quienes se encuentran en sectores de bajos recursos. Tenemos jóvenes que son talentosos y quieren llegar al espacio. Es un plan grande con el objetivo de cambiar el país e impulsar la industria espacial en México”.

La industria Espacial a futuro

Con la experiencia de trabajar para la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) por sus siglas en inglés, Katya visualizó a la industria espacial a futuro bajo el concepto de lograr completar sus objetivos, sin embargo, solicitó no apresurar los procesos con la intención de terminar de manera correcta la labor desarrollada por las áreas especializadas, al estar consciente de los peligros que representa dicho trabajo. Debido a ello, resaltó la importancia de la disciplina relacionada con la exploración científica en el espacio, pero también, proteger al planeta.

En relación con los proyectos previstos a desarrollarse, reveló Katya, la construcción de estaciones espaciales, hoteles espaciales y viajes personales impulsados desde empresas privadas. Además, por parte de la NASA, adelantó Echazarreta, existir planes para estaciones en la luna visto como una práctica para llegar a Marte, no con la intención de habitar el planeta sino para estudiarlo.

A pesar del esfuerzo por parte de Katya, demostrado con base en resultados para llegar a cumplir sus objetivos profesionales, compartió haber vivido situaciones de racismo y machismo tanto en el ámbito escolar así como en el trabajo dentro de las propias instalaciones de la NASA por el hecho de ser mujer y de origen mexicana, un aspecto que señaló, le gustaría cambiar con la intención de no desarrollar una personalidad dura como mujer y científica, sino ser más sensible a la par del desarrollo de su carrera y labor profesional del día con día y de esta manera, seguir adelante, situación que logra desahogar al contar su historia.

Por último, en el cierre de una anécdota más de su vida, Katya Echazarreta concluyó que sin importar los comentarios buenos o malos que las personas llegasen hacer acerca de su persona, ella resaltó saber quién es, situación que la llevó hasta el lugar donde está hoy. En caso de estar interesados en conocer más acerca de Katya y su labor para impulsar la industria espacial en México y Latinoamérica la podrás seguir en su página oficial katechazarreta.com.