Desafían David y Lucca Wainstein La Carrera Panamericana 2026

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La pasión por los motores no solo se construye en los talleres o en los cronómetros de las etapas de velocidad; en ocasiones, se hereda de manera orgánica y se consagra en el habitáculo de competencia.

En la edición 2026 de La Carrera Panamericana, el experimentado piloto David Wainstein y su hijo, Lucca Wainstein (17 años), emprenderán uno de los desafíos más demandantes y emotivos de sus vidas: recorrer las carreteras de México como piloto y copiloto a bordo del emblemático Ford Falcon 1970 número 395 dentro de la categoría Histórica C.

El proyecto cuenta con el respaldo estratégico de marcas líderes como Pennzoil y Grupo ILASAS, firmas que apuestan por la resistencia, el alto rendimiento y la autenticidad en la justa de automovilismo de ruta más demandante del continente.

Una máquina con identidad: El Falcon 395

El vehículo de competencia es ya un protagonista probado en la historia reciente de la justa. En la edición 2024, este mismo Falcon 1970 fue galardonado con el premio al auto más original, destacando por su autenticidad y preservación estética. Para este año, la unidad ha sido optimizada técnicamente: el motor fue recién ajustado y se modificó el perfil del árbol de levas con el objetivo de elevar la entrega de torque a altas revoluciones, garantizando mayor empuje y tracción en curvas prolongadas y ascensos pronunciados.

La preparación y el soporte en carretera estarán a cargo de Delta Force, bajo el liderazgo de Carlos Villegas Gómez como crew chief y copiloto de reserva, con el respaldo técnico de Javier, Gustavo, Martín y Alex, además de la colaboración en imagen y estética por parte de Rotul Arte.

Del taller a la cabina: Confianza a más de 100 km/h

Más allá de la adrenalina de los tramos cronometrados, esta participación marca un hito en la relación padre e hijo. David, quien desde siempre ha transmitido el gusto por la mecánica sin forzar vocaciones, vio nacer el proyecto cuando Lucca se interesó por armar un auto y la respuesta natural fue compartir la cabina: “¿Por qué no corres conmigo? El coche ya está listo, vente conmigo”.

A sus 17 años, Lucca asumirá el rol neurálgico de navegante: dictar el ritmo de la libreta de ruta, controlar la hoja de tiempos y cantar cada curva con precisión milimétrica.

“Competitivamente, no me pongo una meta de podio. Lo que busco es que Lucca se enamore de este deporte, que disfrute una aventura que para mí siempre ha sido increíble y que vivamos esta fiesta de siete días juntos”, destaca David Wainstein. “Nuestra prioridad absoluta es la seguridad. Mientras mantengamos la calma, la comunicación y la concentración en las etapas de velocidad, cualquier error de cálculo o contratiempo menor queda en segundo plano. La clave es la confianza mutua dentro del auto”.

Desafíos en la ruta y solidez de marca

La tripulación enfrentará etapas de alta complejidad técnica, destacando el exigente tramo de Veracruz hacia Teziutlán y Ciudad de México, caracterizado por asfalto resbaladizo, cambios climáticos y sectores ciegos, sumado a los desgastantes tránsitos diarios.

Para David Wainstein, portar el cobijo de patrocinadores de clase mundial representa un compromiso mayúsculo:

“Contar con Pennzoil y Grupo ILASAS en el cofre y en los nomex es un auténtico hitazo. Pennzoil es un estandarte de prestigio en las grandes categorías del automovilismo mundial. Agradecemos profundamente su confianza y entusiasmo en esta etapa, una experiencia que marca el inicio de una historia que esperamos repetir en el futuro”.

La Carrera Panamericana 2026 verá rodar al Falcon #395 no solo como un contendiente de la Histórica C, sino como el testimonio vivo de dos generaciones unidas por el rugir de un motor, la complicidad del cronómetro y una memoria familiar que quedará escrita sobre el asfalto mexicano.

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