Sostenibilidad digital: el nuevo reto de las empresas para reducir costos y optimizar su infraestructura

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La digitalización empresarial en México avanza con rapidez, impulsada en buena medida por la adopción de inteligencia artificial, aunque todavía existe una brecha importante en el nivel de madurez tecnológica de las organizaciones. Más de 2.5 millones de empresas en el país ya utilizan esta tecnología, de acuerdo con el estudio Desbloqueando el potencial de la IA en México 2026, mientras que el nivel de madurez digital de las organizaciones mexicanas alcanza 47% este año, según el Informe de Madurez Digital 2026 de Needed Education.

Este crecimiento también aumenta la demanda de infraestructura tecnológica, pues los sistemas de inteligencia artificial requieren capacidad de procesamiento y almacenamiento, además de redes capaces de transportar grandes volúmenes de información. A esto se suma el crecimiento de los servicios en la nube y de las aplicaciones empresariales, que mantiene en operación centros de datos, servidores y redes de manera constante.

Aunque para los usuarios los servicios digitales pueden parecer intangibles, detrás de una aplicación, una videollamada, una transacción en línea o una consulta realizada mediante inteligencia artificial existe infraestructura física que requiere energía, equipos y conectividad. Por ello, conforme las organizaciones amplían sus operaciones digitales, también necesitan encontrar formas de utilizar esos recursos de manera más eficiente.

En este contexto, cobra relevancia la sostenibilidad digital, un concepto que va más allá de sustituir equipos por alternativas consideradas “verdes”. También implica la manera en que las empresas diseñan, utilizan y administran su infraestructura tecnológica, sus redes y la información que almacenan, con el objetivo de evitar recursos ociosos y contener costos asociados con su operación.

Datos de C3ntro Telecom; operador mexicano de telecomunicaciones con más de 26 años de experiencia y una red propia entre México y Estados Unidos, confirman que su infraestructura comprende alrededor de 6 mil kilómetros de fibra óptica, presencia en más de 60 centros de datos on-net y capacidad de fibra oscura escalable de hasta 800 Gb. Estas dimensiones permiten observar la escala que está alcanzando la infraestructura necesaria para soportar el crecimiento de los servicios digitales, la nube y las nuevas cargas de trabajo asociadas con la inteligencia artificial.

La eficiencia también pasa por los datos que las organizaciones conservan, ya que uno de los conceptos que ha cobrado relevancia es el de Dark Data, el cual se refiere a información almacenada que no necesariamente se utiliza para las operaciones o la toma de decisiones. Fotografías, archivos duplicados, correos electrónicos, respaldos antiguos y bases de datos que permanecen almacenadas durante años requieren capacidad tecnológica para conservarse.

Aunque cada archivo puede representar una demanda mínima de recursos, su acumulación a escala empresarial puede traducirse en una mayor necesidad de almacenamiento. Establecer políticas para identificar, depurar y gestionar esta información permite reducir recursos destinados a conservar información que ya no genera valor para el negocio.

El crecimiento del trabajo en la nube, las aplicaciones empresariales, el Internet de las Cosas y la inteligencia artificial hace que las organizaciones dependan cada vez más de redes de alta capacidad y disponibilidad. Una gestión eficiente puede ayudar a aprovechar mejor la infraestructura instalada y evitar que el crecimiento de los servicios se traduzca automáticamente en una expansión innecesaria de recursos.

De acuerdo con C3ntro Telecom, adoptar una estrategia de sostenibilidad digital puede generar beneficios para las empresas, tanto en la operación como en el impacto ambiental. Entre los principales se encuentran:

  • Optimización de infraestructura: permite aprovechar mejor la capacidad tecnológica instalada, reducir recursos ociosos y contribuir a una disminución de los costos operativos (OPEX).
  • Migración a la nube: facilita que las empresas escalen sus servicios de acuerdo con la demanda, evitando mantener infraestructura física sobredimensionada y favoreciendo una mayor eficiencia en el uso de recursos.
  • Trabajo remoto e híbrido: puede reducir determinados gastos relacionados con espacios de oficina y, al mismo tiempo, disminuir los desplazamientos asociados con la actividad laboral.
  • Extensión de la vida útil del hardware: permite aprovechar durante más tiempo los equipos tecnológicos, reducir la frecuencia de renovación y disminuir las inversiones de capital (CAPEX).
  • Gestión eficiente de datos: eliminar información duplicada o innecesaria y establecer políticas de almacenamiento permite reducir la demanda de capacidad tecnológica destinada a conservar datos que no generan valor para el negocio.

El desafío para las empresas será, por tanto, avanzar en su digitalización sin medir únicamente la capacidad o velocidad de sus servicios; a medida que la inteligencia artificial y otras tecnologías aumentan la demanda de procesamiento, almacenamiento y conectividad, también será necesario prestar atención a la eficiencia con la que se utilizan los recursos que hacen posible esa transformación.

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